Muchas zonas costeras sufren sequía con el mar a pocos metros. El agua está ahí, pero no sirve para beber ni para regar. Un equipo de estudiantes de la Universitat Politècnica de València trabaja en Eden Blue, un proyecto que quiere producir agua dulce y alimentos en un mismo sistema flotante, usando solo agua de mar y luz solar. Su idea central es aprovechar lo que una desaladora normal desecha.
Una sequía junto al mar
La paradoja costera es la expresión que usa Mario Ribelles, impulsor del proyecto, para describir un problema curioso. Muchas zonas que empiezan a sufrir estrés hídrico están justo al lado del mar. Tienen agua, pero con demasiada sal.
La respuesta más conocida es la desalación, que lleva décadas funcionando en decenas de países y es hoy una fuente habitual de agua para consumo y riego. Una planta toma agua marina y la separa en dos flujos. Uno es agua dulce. El otro es agua con una concentración de sal mucho más alta, la salmuera. La técnica más extendida es la ósmosis inversa, que empuja el agua a presión a través de una membrana que retiene las sales.
El método funciona, pero tiene dos costes. El primero es la energía necesaria para mantener esa presión. El segundo es la salmuera, que normalmente se devuelve al mar y puede afectar al entorno donde se vierte. Ambos problemas llevan años en la agenda del sector. Think Big ya contó, por ejemplo, un método solar del MIT pensado para abaratar el agua desalada con ayuda del sol. Eden Blue parte de una base parecida y añade un paso más.

De residuo a materia prima
Eden Blue plantea, a largo plazo, plataformas modulares flotantes que produzcan agua dulce y alimentos a la vez. Según la nota de la UPV, el sistema funcionaría en cadena. La energía solar alimenta la desalación del agua marina. El agua dulce que se obtiene riega un módulo de cultivo vegetal. La salmuera que sobra se usa para cultivar microorganismos halófilos, que son los que viven bien en ambientes muy salados y pueden producir compuestos de interés.
Una forma sencilla de verlo es pensar en una línea de montaje. Lo que en una desaladora convencional es un residuo, aquí es la materia prima de la fase siguiente. Ribelles, estudiante de doble grado en Biotecnología y Química, sitúa el valor del proyecto en la integración. Cada pieza existe por separado. Lo que se propone es conectarlas para tratar a la vez la falta de agua, la gestión de la salmuera y la producción de alimentos. Para el cultivo, el planteamiento busca además reducir la dependencia del suelo fértil, otro recurso que se degrada en muchas regiones.
Lo que falta por demostrar
Eden Blue está todavía entre la prueba de concepto y la validación en laboratorio. El equipo ha diseñado la primera unidad de obtención de agua dulce y ha empezado a montarla. En paralelo, prepara un protocolo para comparar sustratos, sistemas de riego y microorganismos en el módulo vegetal.
El siguiente paso es un ensayo integrado a escala de banco. Debe producir agua de forma constante, usarla en un cultivo y alimentar un fotobiorreactor con la salmuera real que genere el proceso. La presentación pública está prevista para finales de 2026. Ribelles insiste en que el objetivo de este prototipo es generar datos fiables, no ser un producto comercial.
Aquí hay un punto que conviene señalar. Ni la UPV ni la prensa que ha recogido la noticia dan cifras de producción, coste o consumo de energía. Tampoco está claro cómo se comportaría una plataforma flotante en mar abierto. Son las preguntas lógicas de un proyecto en esta fase.

El plan prevé que todo el sistema esté monitorizado con sensores e IoT. Medir de forma continua la salinidad, el agua disponible o el estado de los cultivos es lo que permite ajustar un proceso con tantas piezas que dependen unas de otras. El equipo, formado por dieciséis estudiantes de distintos grados, cuenta con la tutorización de la profesora Claudia Palloti Sagripanti, del campus de Gandia. El proyecto también ha recibido el Premio Talento Joven de la Comunitat Valenciana en Ciencia, tiene el apoyo de ARI HUB y fue elegido Proyecto Innovador Ciudad de Gandia 2026.
Cerrar el círculo del agua
Muchas soluciones a la escasez de agua han resuelto un problema y han creado otro. La desalación da agua dulce, pero necesita energía y deja una salmuera que hay que gestionar. Eden Blue intenta mirar el conjunto. Usa el sol para la energía, el agua para el cultivo y la salmuera para una nueva producción.
Ese planteamiento se acerca a la economía circular, en la que lo que sobra en una fase alimenta la siguiente. En zonas costeras tiene sentido, porque el recurso es abundante pero difícil de usar. Todavía es una idea en construcción y conviene presentarla así. Si el prototipo confirma que las piezas encajan, abriría una vía para producir alimentos donde hoy el agua y el suelo marcan el límite. Si no encaja, los datos servirán para saber en qué punto se rompe la cadena. En ambos casos, el mérito del equipo está en haber planteado el problema completo y en haber decidido desde el principio qué hacer con lo que sobra.
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