El Gran Colisionador de Hadrones, conocido por sus siglas en inglés LHC, es el acelerador de partículas más grande y potente del mundo. Con un túnel circular de 27 kilómetros y a 100 metros bajo tierra, se encuentra cerca de Ginebra, Suiza, en las instalaciones del CERN, es decir, de la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Gracias a este enorme acelerador, la física en particular, y la ciencia en general, han logrado grandes avances. Pero en tecnología todo cambia rápidamente. Y el LHC no es una excepción. En el verano de 2026 se producirá el cierre del Gran Colisionador de Hadrones. Pero no es un cierre definitivo.
El LHC se empezó a construir en 1989 e inició sus operaciones en 2001. Las primeras colisiones se produjeron en 2010. Y, desde entonces, esta gigantesca infraestructura de experimentación científica ha pasado por dos cierres. O en argot del CERN, dos grandes apagones. En inglés, Long Shutdown. El LS1 o primer apagado se produjo en 2013 y finalizó en 2015. El LS2 o segundo apagado fue en 2018 y terminó en 2021. Y entre junio y agosto de 2026 se producirá el LS3 o tercer cierre programado. La fecha oficial es el 29 de junio de 2026. Y por su complejidad, se estima que este gran apagón finalice en junio de 2030.
Los dos primeros apagones o cierres programados consistieron en un mantenimiento profundo y modernización del LHC. En el LS1, se reemplazaron 18 imanes superconductores y más de 10.000 interconexiones eléctricas. Además de renovar los sistemas de ventilación y cableado. Y en el LS2, se combinaron las tareas de mantenimiento, mejoras y primeros pasos para incorporar el HL-LHC o Gran Colisionador de Hadrones de Alta Luminosidad. Y que el CERN llama HiLumi LHC. Precisamente, la complejidad del tercer gran apagón del LHC tiene que ver con este proyecto que aumentará considerablemente las capacidades de una de las instalaciones científicas más importantes del mundo. Veamos cómo.
El tercer cierre del Gran Colisionador de Hadrones
Apodado como LS3, el tercer cierre programado del LHC o Gran Colisionador de Hadrones es algo que ya se sabía desde hacía años. En el CERN nada se deja al azar. Sin embargo, la vorágine informativa actual provoca que olvidemos fácilmente los otros dos grandes parones anteriores. O incluso que se confunda un parón temporal de mantenimiento con un cierre definitivo. Nada de eso. Gracias a estos grandes parones, el Gran Colisionador ha ido aumentando sus capacidades. Y su final de vida no llegará hasta 2041.
La tercera gran apagada consistirá en importantes cambios estructurales que aumentarán la luminosidad y el rendimiento científico del Gran Colisionador. Para ser más específicos, este parón dará paso al HL-LHC o LHC de Alta Luminosidad, un gran salto cualitativo que implica instalar nuevos imanes superconductores más potentes que los anteriores.
Gracias a este nuevo colisionador, se obtendrán diez veces más colisiones que con las instalaciones actuales. Otro gran cambio tiene que ver con los detectores, imprescindibles para dejar constancia de los descubrimientos que se dan durante las pruebas. La máquina resultante hará mediciones más precisas de las partículas y sus interacciones. Y esto hará avanzar todavía más la física moderna.

Este cierre del Gran Colisionador de Hadrones dará inicio en junio de 2026. Y aunque se habla de un parón de cinco años, para junio de 2030 ya deberíamos ver los resultados de estos grandes cambios que experimentarán las instalaciones del LHC en el CERN. Uno de los centros de investigación científica más importantes del mundo, en el que trabajan casi 3.000 personas. A las que hay que sumar 14.000 científicos, investigadores y estudiantes de más de 100 nacionalidades y 500 universidades y centros de investigación que realizan sus investigaciones gracias a sus instalaciones.
Y si nos centramos en el LHC, hasta la fecha han colaborado más de 10.000 científicos e ingenieros que han participado en los distintos proyectos y experimentos del Gran Colisionador, como ATLAS (detector de partículas), CMS (detector de partículas), LHCb (estudio de la física del quark inferior) o ALICE (colisiones de iones), entre otros.
Aunque el LHC se apague, el trabajo sigue
Con el cambio de año, el día 1 de enero de 2026, la dirección general del CERN cambiaba de manos. En la actualidad, el cargo de Director General lo ocupa el británico Mark Thomson, profesor de física experimental de partículas en la Universidad de Cambridge. Doctorado en Oxford en 1991 y en el CERN desde 1994, su cargo de cinco años abarca el periodo de gran cierre o gran apagón del LHC. Es decir, que cuando deje la dirección del CERN, el renovado LHC o LHC de Alta Luminosidad debería estar ya listo para funcionar. O cerca de hacerlo.
En una entrevista en The Guardian antes de asumir su papel como máximo representante del CERN, Thomson explicaba que «la máquina está funcionando brillantemente y estamos registrando enormes cantidades de datos”. Y esto es importante. A continuación, explicaba que “va a haber mucho que analizar durante el período. Los resultados de la física seguirán llegando”. Como explicamos en un artículo anterior, los experimentos y observaciones realizados en el Gran Colisionador de Hadrones generan un volumen de datos que es necesario procesar y analizar para obtener respuestas y validar o refutar las teorías físicas actuales.
Así que, aunque el cierre del Gran Colisionador de Hadrones va a ser largo, esto no significa que dejemos de recibir noticias desde Ginebra. Quienes trabajan, directa o indirectamente, con el LHC seguramente tendrán mucho que decir durante estos años a medida que dan con nuevos descubrimientos. Eso por un lado. Por el otro, científicos, ingenieros y toda clase de especialistas se encargan de transformar las actuales instalaciones para que sigan siendo referentes en la ciencia del mañana.
Más allá del cierre del Gran Colisionador de Hadrones
Como dije al principio de este artículo, en el CERN no dejan nada al azar. El fin de ciclo del LHC está estipulado para 2041. Pero ya están trabajando en su reemplazo. Un serio candidato a sustituir al Gran Colisionador de Hadrones será el FCC (Future Circular Collider) o Futuro Colisionador Circular. El año pasado se publicó un primer estudio. Y en 2028 sabremos si el CERN apuesta por esta tecnología.

El propósito del FCC será superar al LHC y a su última versión, el HL-LHC. Será tres veces más grande que el Gran Colisionador, un túnel circular de 91 kilómetros y a 400 metros de profundidad. De aprobarse su puesta en marcha, se construirá en dos fases. La primera, a finales de la década de 2040, será capaz de chocar electrones con positrones. Y en la década de 2070, podrá romper protones a siete veces la energía del LHC actual.
Así que mientras el CERN toma una decisión sobre el futuro sucesor del LHC, en sus instalaciones ya están trabajando en una nueva versión del LHC. El proyecto HiLumi LHC o Gran Colisionador de Hadrones de Alta Luminosidad será capaz de producir 380 millones de bosones de Higgs frente a los 55 millones del LHC cuando se puso en marcha por primera vez. Pero para que esto sea posible, durante los próximos cinco años, los ingenieros del CERN tendrán mucho trabajo por hacer.
Si te ha gustado este artículo y quieres recibir más contenido sobre innovación y tecnología directamente en tu correo, suscríbete a nuestra newsletter y mantente siempre actualizado. No somos de los que llenan tu bandeja, solo compartimos los lunes.









