El blockchain está en todas partes: ¿qué tienen en común NFT y Web3?

Hace años que venimos oyendo las bondades del blockchain. Una tecnología de cifrado y autenticación que sirve para mucho. Pero no ha sido hasta hace un par de años que ha habido una explosión de proyectos basados en blockchain y que tienen la intención de venir para quedarse. Primero fueron las criptomonedas. Luego llegaron los activos NFTs. Y ahora todos hablan del metaverso. Incluso Facebook se cambió el nombre por Meta. ¿En qué se diferencian y qué tienen en común los NFT y la Web3?

Lo que todas estas palabras tienen en común, criptomonedas, NFTs y Web3, son el blockchain. De esta tecnología hemos hablado largo y tendido. Conocida en inglés como blockchain y como cadena de bloques en castellano, IBM lo define como “un libro mayor compartido e inmutable para registrar transacciones, rastrear activos y generar confianza”. La definición sigue con “prácticamente cualquier cosa de valor puede ser rastreada y comercializada en una red de blockchain, reduciendo el riesgo y los costos para todos los involucrados”.

En definitiva, la tecnología blockchain hace posible el intercambio de información de forma segura. Esto implica que esa información no se corrompe ni se pierde ni se altera. O volviendo a las palabras de IBM: “Proporciona datos inmediatos, compartidos y completamente transparentes almacenados en un libro mayor distribuido inalterable al que únicamente los miembros autorizados tienen acceso”. Y gracias a esta tecnología, Internet está viviendo una de sus revoluciones más importantes desde su creación.

Gracias al blockchain son posibles las criptomonedas y los NFTs

Del blockchain a las criptomonedas y los NFTs

Dice IBM que cualquier activo puede ser parte del blockchain. Activos tangibles (edificios, vehículos, dinero en efectivo, terrenos…) e intangibles (patentes, derechos de autor, marcas, propiedad intelectual). Esos activos están representados por datos que, según Wikipedia, pueden ser almacenados, transmitidos y confirmados. Y estas son las claves de esta tecnología.

Precisamente, gracias a las características del blockchain, han hecho posible la creación de las criptomonedas o criptodivisas. El blockchain busca que la información o datos almacenados y transmitidos sean veraces, incorruptos, fiables. Lo mismo que ocurre con una moneda virtual. Nadie quiere una moneda fácil de copiar o falsificar. De ahí la importancia de las criptomonedas. Cuesta crearlas y tienen un valor en sí mismas.

Y de ahí pasamos al NFT. Criptomonedas y NFTs son dos caras de lo que puede hacer el blockchain. En el caso del NFT, se trata de un activo digital único que no puede dividirse ni replicarse. Y representa un elemento virtual único, tenga o no equivalente físico. Mientras que se pueden crear criptomonedas idénticas, de ahí su uso como moneda, el NFT es único, aunque represente el mismo equivalente del mundo real.

A nivel histórico, la primera vez que se habla de cadena de bloques de información cifrada es en 1991. Los responsables de teorizar al respecto son Stuart Haber y W Scott Stornetta. Desde entonces, el blockchain se ha ido introduciendo poco a poco en las empresas para el intercambio de datos e información de manera segura. Pero el gran boom se produce en 2008 cuando ve la luz por primera vez Bitcoin, la primera gran criptomoneda. Su creador es el japonés Satoshi Nakamoto, un alias cuya identidad real está todavía por saber. En 2014, la tecnología blockchain empieza a probarse para transacciones financieras y nace la plataforma y algoritmo Ethereum.

Precisamente, gracias a Ethereum es posible crear NFTs, lo que conocemos como tokens no fungibles. Música, vídeo, pinturas, caricaturas, cromos, animaciones GIF… Cualquier cosa real o virtual puede convertirse en un NFT, una copia original e irrepetible que tiene valor en sí misma. Y una de las claves que han hecho posible la generación de otros proyectos relacionados con blockchain, como los juegos blockchain o cryptogames y el metaverso.

Los juegos blockchain son videojuegos que emplean elementos NFT o tokens virtuales. Pueden usarse para conseguir activos del juego o pueden ser los propios activos del juego: armas, armaduras, poderes, vidas adicionales, propiedades virtuales… Con estos activos se puede comerciar. Y por otro lado, por el mero hecho de jugar, los jugadores pueden obtener premios o tokens intercambiables por moneda real, normalmente en forma de criptomonedas.

El metaverso también se nutre de las criptomonedas y de los NFTs, ya que estos mundos virtuales en tres dimensiones emplean toda suerte de elementos y activos digitales. Y como hemos visto, cualquier cosa virtual es susceptible de convertirse en un NFT.

La Web3 también tiene su origen en el blockchain

Del blockchain a la Web3

La Web3 es el proyecto más reciente relacionado con la cadena de bloques o blockchain. Y, a su vez, está muy ligada al mundo de las criptodivisas y de los NFT. Para empezar, para acceder a la Web3, en vez de usar un correo electrónico usarás una wallet o cartera virtual. La misma que hoy se usa para comprar y vender activos digitales criptográficos. Esto tiene un componente comercial inevitable, pero por otro lado, sus defensores destacan su seguridad y privacidad.

Mientras que hoy en día te identificas con tus datos personales o una dirección de correo electrónico fácil de rastrear hasta ti, en la Web3 seremos un código alfanumérico anónimo. Esto nos dará más privacidad y evitará que seamos rastreables o que las empresas y servicios online puedan recabar información sobre nosotros. Seguirá siendo posible, pero manteniendo nuestro anonimato.

The New York Times atribuye a Packy McCormick el haber puesto “de moda” el concepto de Web3. Este la define como “una internet que es propiedad de los desarrolladores y los usuarios, coordinada con tokens”. Precisamente, una característica de la Web3 es su descentralización. Internet se creó precisamente como una red de redes descentralizada para que, si caían unos nodos, la red se mantuviera en pie. Pero con los años, grandes empresas se han ido haciendo con esa Internet y hoy se producen pequeñas “hecatombes” cada vez que caen los servidores de Microsoft, Google, Apple o Meta (antes Facebook).

En la Web3 veremos servicios similares a los que ya conocemos. Redes sociales, videojuegos… Pero con unas características propias, como la descentralización y el anonimato. O la posibilidad de obtener tokens criptográficos y/o comerciar con NFTs. Lo que abre las puertas a empresas de todo el mundo a tomar parte de un mercado hasta ahora limitado a los grandes.

Aunque por el momento hay más teoría que práctica, lo que sí sabemos de la Web3 es que estará basada en el blockchain y en plataformas como Ethereum para facilitar el intercambio de NFTs, tokens y criptomonedas. Precisamente, en la Web3 se podrá pagar mediante Ethereum, entre otras criptodivisas aceptadas en las plataformas de NFTs y cryptos.

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