José María Álvarez-Pallete: «Las personas tendrán rendimientos del capital por sus datos»

Escrito por , 4 de marzo de 2019 a las 09:00
José María Álvarez-Pallete: «Las personas tendrán rendimientos del capital por sus datos»
Innovación

José María Álvarez-Pallete: «Las personas tendrán rendimientos del capital por sus datos»

Escrito por , 4 de marzo de 2019 a las 09:00

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, asegura, en una entrevista realizada el pasado viernes 1 de marzo, en el programa Hoy por Hoy de la SER, que los valores deben primar en el mundo digital y que el desarrollo de la inteligencia artificial debe ir acompañado de transparencia. Privacidad, 5G y otros temas, te lo contamos.

En una entrevista realizada el pasado viernes 1 de marzo, en el programa Hoy por Hoy de la SER, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, asegura que los valores deben primar en el mundo digital , y que el desarrollo de la inteligencia artificial debe ir acompañado de transparencia.

Te resumimos los principales momentos de la entrevista realizada por la periodista Pepa Bueno, en la que se habla sobre 5G. También puedes verla en este vídeo:

P: Esta semana hemos vuelto a ver cosas que no creíamos en Mobile World Congress. Por ejemplo, una intervención quirúrgica, con el cirujano en un sitio y el paciente en otro, que se hace gracias al 5G. ¿Cuándo va a estar disponible en España para todo el mundo?

J: Se estima que en los próximos 3-5 años se irá introduciendo progresivamente la tecnología 5G. Es una tecnología que permite dar cien veces más velocidad y mil veces más capacidad, pero, sobre todo, permite la eliminación de la latencia, que, básicamente, lo que quiere decir es el tiempo que tarda en ir y volver la señal. Por eso, la cirugía remota o la conducción autónoma, que requiere inmediatez, son de los casos más obvios de uso que tendrá el 5G.

P: Hay muchísimos oyentes de la Cadena SER que en este momento están escuchando esta entrevista desde un coche. ¿Qué es un coche conectado?

J: Un coche conectado está conectado a la red y, por lo tanto, cuantos más sensores incorpore, más capacidad tiene de hacer cosas. De hecho, la mayoría de los coches ya están conectados con tarjetas 4G ó 3G… Un coche que se conduce solo es un coche con muchos sensores, que está conectado y que, a través de la inteligencia artificial, tiene capacidad de conducción autónoma, de conducción remota. Existen varios tipos de autonomía de coches, desde la 0, que es el que tiene un volante, hasta la 5, que no incorpora volante. Las etapas intermedias son coches que hacen diferentes grados de conducción autónoma.

P: Pero necesita un conductor allí, ¿no?

J: La etapa intermedia necesita de un conductor.

P: ¿Tenemos infraestructura en España para que este ciclón, que es el 5G, circule?

J: Sí. Además, creo que a esta revolución tecnológica no hay que tenerle miedo, porque es buena. Como generación de seres humanos, somos tremendamente afortunados, porque nunca en la historia de la humanidad se ha producido una acumulación de tecnología como la que vivimos hoy. Este es un dato académico. Lo que estamos viviendo hoy es cuatro veces el tamaño de la revolución industrial, en términos de PIP per cápita. Por tanto, tenemos que mirarlo con ilusión porque es una ocasión histórica. Es verdad que cada vez que ocurre una acumulación de tecnología cambian las reglas del juego, y hay que adaptarse. Como sociedad tenemos que decidir qué es bueno y qué es malo y que queremos que ocurra.

¿Por qué creo que esto es bueno para España en estos momentos? España tiene ahora mismo un nivel de penetración de fibra de ultra banda ancha que es superior a la suma de Reino Unido, Francia y Alemania juntas. Tiene un 76% de penetración de fibra. Imagínense ustedes que en la Revolución Industrial España hubiera tenido el 76% del territorio cubierto ya con ferrocarriles, y una fábrica de vapor en cada empresa… Eso es lo que tiene hoy España, y por eso, creo que está muy bien posicionada.

P: ¿Y a qué se debe esa ventaja objetiva de España en este momento?

J: A la competencia en infraestructuras, a un marco regulatorio que fomentó la inversión y, honestamente creo que a Telefónica, que ha hecho muy bien su trabajo.

P: ¿Telefónica es solo ya una empresa de telefonía?

J: No, Telefónica hoy en día es una empresa de telecomunicaciones y tecnología. Piensa que Telefónica nació hace 94 años, dentro de seis años seremos centenarios, y nacimos para dar voz. La gente considera que nuestro producto estrella, que es la voz, poco a poco, debe ser gratuito y, por lo tanto, va muriendo. Pero hemos tenido la suerte de que ha aparecido al lado un producto que la gente adora y necesita, que son los datos.

Nuestra misión es construir una red que sea capaz de transportar todos esos datos, y construir una nueva fábrica, porque la fábrica que construía voz ya no da suficiente capacidad para todos los datos que necesitamos transmitir. A nosotros los volúmenes de voz nos crecen un 50% cada año, y no hay muchas empresas así. ¡Imagina una fábrica de coches que tuviera que producir un 50% más cada año!

P: Sobre los datos, que es muy importante y preocupa mucho… ¿Quién es el dueño de mis datos? Los de Pepa Bueno, que voy dejando, por todo el mundo y por todos sitios, cada vez que me conecto a mi teléfono, a mi tableta o a mi ordenador… ¿Yo soy la dueña de mis datos?

J: Fundamentalmente. Creo que sí y que, además, los datos son tan intrínsecos a la persona como su dignidad, como su derecho al trabajo. Y, por lo tanto, es una de las facetas de esta revolución tecnológica. Está surgiendo, desde nuestro punto de vista, un nuevo factor de producción, que son los datos, y es tan mío como mi derecho a tener capital o trabajo.

P: O sea, que mis datos son míos de la cuna a la sepultura, y se lo podré dejar en herencia a mis hijos, por ejemplo.

J: Sí, y gestionarlos. Los datos tienen valor.

P: ¿Valor económico?

J: Valor económico.

P: Pero, hasta ahora, yo no veo nada de eso.

J: Recibimos productos que se supone que son gratuitos, pero, como se explicita, esa transferencia de valor, qué doy yo a cambio de qué recibo, es la siguiente etapa. Va a tener que quedar bien claro cuál es el valor de mis datos, para que yo juzgue, como persona, si lo que recibo es justo o no.

P: Telefónica tiene muchos datos de los españoles desde hace mucho tiempo. En este mundo todavía no tenemos, que yo sepa, una arquitectura jurídica digital. ¿Con qué criterio almacena mis datos Telefónica y, sobre todo, qué hace con ellos?

J: Una de las obligaciones que tenemos es garantizar la integridad de los datos de las comunicaciones de nuestros clientes. Por tanto, estamos obligados por ley a protegerlos y a no cederlos sin autorización de nuestro cliente. Pero es que nosotros, ahora vamos un paso más allá: cuanta más fibra desplegamos, cuanto más 4G desplegamos…, la capacidad de generar datos aumenta sustancialmente. De esta forma, la red está generando datos permanentemente.

P: La red lo sabe todo y a todas horas.

J: La red sabe bastante, porque forma parte fundamental de la vida de las personas. No hay dos vidas, no hay una digital y otra analógica. Solo hay una vida, y en la medida que hacemos más cosas, genera más datos la red.

P: Me interesa eso de qué hace con mis datos Telefónica porque tiene muchos…

J: Nosotros los almacenamos y, sobre todo, mientras se crea una regulación de este mundo digital, hemos decidido autorregularlos. Y creemos que nuestros clientes han de tener tres derechos fundamentales: que sepan que sus datos están seguros y que están protegidos; que sepan qué datos tenemos; y que se sientan dueños de los mismos, que sientan que son ellos quienes deciden qué va a pasar con esa información.

Creemos que los datos de nuestros clientes son como su número de teléfono, tienen derecho a que sean suyos y a portarlos. Creemos que, si decidieran irse de Telefónica, por una razón que no llego a comprender, deberían ser capaces de llevarse sus datos también, como se llevan su número de teléfono.

P: Hay quien puede estar preguntándose en su casa ahora mismo: de qué hablan estos señores cuando hablan de los datos. Los datos que tiene Telefónica tienen que ver con cuándo descolgamos el teléfono, a qué hora, cuándo nos conectamos a determinadas plataformas… Todo eso que hacemos en nuestra vida cotidiana queda registrado en un sitio que hace un perfil, hace una fotografía de nuestra vida. No es una cosa menor. Y si le he entendido bien, es una especie de capital que en algún momento podremos poner en el mercado, y decir voy a vender mis datos.

J: Creo que sí, como los datos de la relación con una compañía eléctrica, una de gas, los datos que genera mi coche, mi ropa o mis gafas conectadas. El último reloj inteligente es capaz de hacer un electrocardiograma, certificado por la Asociación Americana de Cardiología. Todos esos datos de salud, personales, de consumo… son datos que nosotros creemos que pertenecen a la persona.

P: Yo quería una mañana dedicarme a esto que estamos haciendo, que es hablar de lo que viene, de lo que ya está aquí. Porque la tecnología para hacer todo esto ya está aquí, ¿lo que falta es decidir quién lo gobierna?

J: No puedo estar más de acuerdo. La tecnología ya está aquí, y en los próximos tres años, lo que vamos a ver de reconocimiento de voz, de reconocimiento de imágenes, de algoritmos que aprenden solos… va a tener un impacto fundamental en todo lo que hacemos. Creemos que este no es solo el momento de la tecnología. Es el momento de los valores. Qué consideramos como sociedad que es bueno que se haga con esa tecnología, porque no todo lo que haga la tecnología va a ser necesariamente bueno. Y, por lo tanto, es el momento de las ciencias sociales, de que hablemos de filosofía digital, de abogados digitales, de reconocimiento de voz, pero también de sintaxis en el mundo digital. Va a haber muchas disciplinas sociales que son las que tienen que marcar el contrato social que nos queremos dar en este nuevo mundo.

Necesitamos especialistas en humanidades

P: Esto va contra todo lo que nos van contando, porque dicen que necesitamos ingenieros, que también harán falta digo yo. Y cuando nosotros nos quejamos de qué pasa con las humanidades, que desaparecen, usted dice que ahora hace falta meter las humanidades en el mundo digital.

J: Yo creo que son más necesarias que nunca, pero no es que lo creamos nosotros. En todas las revoluciones tecnológicas anteriores siempre ha sido necesario un contrato social. Y los contratos sociales se hacen entre las personas, que ven lo que viene del mundo de la tecnología, a través de las ciencias sociales.

P: Pero, la diferencia con respecto a otras revoluciones es que esta tiene que ser global. Este contrato lo tiene que promover una instancia supranacional o continental… la Unión Europea. Y, además, la UE, ¿con quién? Porque ahí está China, que ahora hablaremos de China y de la guerra digital. Las batallas digitales. ¿Cuál es el organismo que puede acometer esta tarea fundamental, la del contrato social?

J: Esto, esencialmente, empieza a surgir de la ciudadanía. Es la ciudadanía la que empieza a reaccionar ante según qué cosas. La ciudadanía está empezando a reaccionar con los temas de seguridad o de transparencia en este nuevo mundo digital. La propia generación de noticias. Existe mucho debate sobre la generación de noticias, y son las personas las que están empezando a reaccionar.

Cuando las personas empiezen a reaccionar, se activan los círculos de representación, y yo creo que eso tiene que ser desde el mundo académico, que son entes independientes, hasta el mundo político y los organismos supranacionales. En la revolución industrial, cuando surgió el factor de producción trabajo, se activó la declaración universal de los derechos de las personas. Creo que estamos en un momento parecido.

P: Y en el periodo de transición, que siempre hay perdedores, para tratar de que no se quede mucha gente en la cuneta, acaban de experimentar en los países nórdicos con una renta básica de transición con un resultado irregular. ¿Es usted partidario de una renta así, que no deje fuera a quienes necesariamente van a quedarse fuera de esta revolución, por edad, por circunstancia…?

J: Soy partidario de un marco en el que nos ayude una transición ordenada para esta revolución tecnológica. Y esto no implica solo un marco de seguridad social, que puede ser una renta de transición universal; implica también educación para personas que van a tener que reformar sus cualidades o sus capacidades en el mundo laboral, educación para personas cuyos empleos van a desaparecer… se crearán otros. Hay que gestionar esa transición.

Por eso, creo mucho en la política de educación, no solo educación primaria o secundaria o universitaria. También en la formación profesional. Y sobre todo, hay que cambiar la mentalidad: ya uno no se va a formar para un trabajo y va a hacer ese trabajo permanentemente. Va a ser necesario formarse permanentemente. El 65% de los chavales que están estudiando ahora van a trabajar en empleos que hoy no sabemos cuáles son.

P: Hablamos en Hoy por Hoy de un mundo que ya está aquí, y aún hay que decidir cómo queremos nosotros que sea, cómo queremos gobernarlo. Hablamos de un presente luminoso pero que tiene sombras que tratamos de despejar ¿Qué medidas habría que tomar para evitar que la gente se quede en esta cuneta tecnológica?

J: Yo animo a que se vea sin temor. En el año 1800, el 80% de la población mundial se dedicaba a labores agrícolas, y hoy, en Estados Unidos, el 2% se dedica a ellas. Es lo que hagamos con la tecnología y cómo manejemos esa transición, pero creo fundamentalmente que esto va a generar riqueza, va a generar mucha riqueza, y hay que repartirla bien y manejar esa transición.

P: ¿Todos los datos son buenos? ¿Todo lo que circula es bueno?

J: No, como en toda actividad humana hay gente que hace cosas malas con los datos, pero la inmensa mayoría es buena. Por dar un porcentaje, a nosotros el tráfico de datos, a cualquier empresa de telecomunicaciones, le crece entre un 50 y un 60% todos los años.

Hoy en día, más de la mitad del tráfico de datos que va por las redes de Telefónica no es humano, son bots, máquinas que se hablan; y más de la mitad de esa mitad, un 25% del total, son bots malos, es suplantación de identidad o intento de robar las contraseñas y ese tipo de cosas. Eso hay que regularlo y hay que cuidarlo, y por ello creo que es importante la transparencia. Lo que hablábamos antes, quién hace qué en el mundo de Internet.

P: Se me está ocurriendo que, por ejemplo, los partidos políticos deberían declarar si tienen bots contratados para las campañas electorales. Eso sería transparencia, ¿no?

J: Creo que un derecho fundamental de este nuevo mundo es el derecho a saber si estoy hablando con una persona o con un bot. Tengo derecho a saber, como en la televisión o en la radio normal, si es un espacio publicitario o no, porque está intentando afectar a mi conducta. Y, por lo tanto, sí, creo que la transparencia acabará exigiendo que sepamos qué bots están siendo utilizados en todos los ámbitos, incluida la política.

“Mismo servicio, mismas reglas, mismas obligaciones”

P: Este Gobierno que está ya en tiempo de salida, había incluido una tasa a las grandes tecnológicas para afrontar los gastos sociales en España, para afrontar el presupuesto. ¿Usted sería partidario?

J: Yo de lo que soy partidario es de una regla que diga: “Mismo servicio, mismas reglas, mismas obligaciones”. Si la economía analógica tributa la economía digital tiene que tributar. Cuál es la forma de tributar es lo que se puede discutir, si es una tasa o es otra forma. Personalmente, creo que los datos pertenecen a las personas y que las personas tendremos rendimientos del capital, las acciones que tengamos, nuestro salario y rendimientos de nuestros datos.

Llegará un momento en el que las grandes tecnológicas tendrán que empezar a intercambiar valor con las personas y nosotros tributaremos por ello. Pero vuelvo a decir que esto es como el mundo digital, la fiscalidad está pensada para un mundo físico. Y lo que tenemos cada vez más es un mundo más digital.

P: Hay mucho ruido en torno al gigante chino Huawei, que, si no me equivoco, está participando en la instalación de la infraestructura 5G en España…

J: Todavía no se ha decidido. No está decidido por ninguno de los operadores qué suministradores van a suministrar la tecnología.

P: ¿Presiona Estados Unidos en contra, ya que el gobierno de EE.UU sostiene que se trata de un instrumento del gobierno chino para espiar en occidente?

J: Hay mucho ruido y nosotros creemos que el ruido es malo. A nosotros nos gustan las decisiones basadas en hechos, y más sobre un tema tan serio como son la integridad de las telecomunicaciones. Somos responsables diarios permanentes de la seguridad de las comunicaciones y es por tanto lo más importante que hacemos y estamos permanentemente analizando.

Nos gusta mucho basar este tipo de opiniones tan serias en hechos y, por lo tanto, la GSMA, la Asociación de Fabricantes, y, en concreto, los europeos emitieron un comunicado al respecto, diciendo que es lo más importante que tenemos, que no hemos constatado ningún hecho raro en nuestras redes, y que estamos continuamente constatándolas. También, que el despliegue de 5G es esencial, y que cualquier interrupción en alguno de los suministradores puede causar un retraso. Por lo tanto, animo mucho a que este tema lo tratemos sobre la base de hechos, no con tanto ruido.

P: ¿No hay más precisión en la llegada del 5G?

J: Siento decepcionar, pero no, porque depende de muchas cosas. Es decir, el 5G no es solo tener la tecnología, la radio… El 5G requiere decenas de miles de estaciones bases distintas de las que tenemos ahora, porque serán estaciones base más pequeñas.

El 5G va a conectar todas las farolas, todos los electrodomésticos…, por lo que hace falta el despliegue de esa infraestructura, y también que todo eso esté conectado con fibra. España está especialmente preparada, pero otros países no. Por lo tanto, es muy difícil saber, pero aventuramos que tres años es un plazo razonable.

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