La era de los móviles de 2.000 euros ha comenzado. ¿Hay realmente mercado para ellos?

En 2017, Apple rompió la barrera psicológica de los 1.000 euros con el iPhone X, y desde entonces el mercado se adentró en una espiral de aumentos que nos ha llevado a normalizar otra cifra que hace años no aparecía ni en los peores augurios. Comprar un buen móvil en 2026 ya no es sinónimo de pagar 1.000 euros. De hecho, esa cifra ha quedado bastante lejos. Lo más normal es rondar los 1.300-1.500 euros si quieres una de las mejores opciones del mercado, y por raro que parezca, ni siquiera son los más caros a los que puedes aspirar. Los móviles de 2.000 euros han llegado para quedarse.

Apple ya los tiene en su catálogo, Samsung acaba de lanzar un Galaxy Z Fold 8 al que solo le falta un euro para llegar a esta barrera y otras marcas que se posicionan como económicas también tienen modelos que asustan nada más verlos. Pero, ¿realmente son una opción recomendable? ¿Se venden los móviles de 2.000 euros? ¿Ofrecen algo verdaderamente diferencial?

¿Por qué hay cada vez más móviles de 2.000 euros?

No hay una respuesta única, aunque sí una mayoritaria. Gran parte de los dispositivos que actualmente superan los 2.000 euros son, o bien smartphones con muchísimo almacenamiento, o terminales especiales que justifican ese precio ofreciendo características únicas. El mejor ejemplo son los plegables, donde Samsung lleva varios años rondando esa barrera de los móviles de 2.000 euros. El último golpe ha sido su Galaxy Z Fold 8 Ultra, un dispositivo que cuesta la friolera de 2.199 euros.

móviles de 2.000 euros

¿El motivo? Tiene uno de los diseños más finos del sector plegable, una de las mejores cámaras del segmento, una ingeniería de plegado bastante avanzada y dos pantallas de altísima calidad. Sumando todo, es fácil de entender que no pueda tener el mismo precio que un Galaxy S26 Ultra o un iPhone 17 Pro Max, aunque la cifra es tan alta que cuesta creer que haya mercado para un dispositivo así.

Los dispositivos tradicionales, si bien cada vez son más caros, todavía están lejos de llegar a ser móviles de 2.000 euros en un corto plazo. Ahora bien, todo lo que salga un poco del término «tradicional», de una forma u otra, está destinado a reflejar una cifra en el precio muy cercana o incluso por encima de esos 2.000 euros.

¿Realmente hay mercado para estos dispositivos?

Sí y no. La realidad es que, a pesar de que cada vez son más comunes, sus ventas representan un porcentaje anecdótico en todo el mundo. Se venden poco y solo unos pocos early users apuestan por ellos. Ahora bien, suponen un muy buen escaparate para la marca, una repercusión enorme cuando se lanzan y una demostración de poder para marcas como Samsung, Huawei o Xiaomi. Al igual que las automovilísticas tienen coches de 300.000 euros que venden poco, los fabricantes de tecnología ahora están haciendo móviles de 2.000 euros para demostrar de lo que son capaces.

El objetivo no es tanto venderte ese modelo, pero sí que confíes en la marca para ir a por un dispositivo más económico y, poco a poco, ir dando saltos generacionales cada vez más caros. Todavía hay muy pocas personas dispuestas a pagar semejante cantidad, aunque una inflación mundial cada vez más agresiva y una crisis de la memoria RAM cada vez más acentuada están acercándonos peligrosamente a un escenario donde pagar por móviles de 2.000 euros no sea la excepción, sino la regla.


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