Nayanesh Ayman: resiliencia, deporte y superación frente a la violencia

Cuando pensamos en un campeón de deportes de contacto, solemos imaginar fuerza, técnica y títulos. Pero la historia de Nayanesh Ayman, medallista español de Muay Thai, va mucho más allá del rendimiento deportivo. Su trayectoria es un ejemplo real de resiliencia, superación personal y transformación del trauma a través del deporte. Un relato que Mejor Conectados, una iniciativa de Telefónica, pone sobre la mesa.

La infancia de Nayanesh estuvo marcada por la violencia doméstica. Nació en el antiguo Zaire (actual República Democrática del Congo) y, siendo muy pequeño, su madre huyó con él para escapar de los malos tratos. Tras pasar por Francia y Bélgica, la situación volvió a repetirse con una nueva pareja de su madre, en un entorno donde la violencia era constante.

Uno de los episodios más duros de su vida ocurrió siendo todavía un niño, cuando intervino para defender a su madre de una agresión extrema. Aquel momento no solo precipitó su huida definitiva hacia España, sino que marcó su carácter para siempre. Estas vivencias explican la base de su mentalidad: proteger, resistir y no rendirse.

El deporte como herramienta de transformación

Ya en España, Nayanesh pasó por una etapa de rabia y desorientación, algo habitual en jóvenes que cargan con traumas no resueltos. La diferencia estuvo en lo que vino después: encontró en los deportes de contacto una vía para canalizar esa energía.

+Su motivación inicial no era el éxito, sino la protección: entrenaba para que nadie volviera a hacer daño a su madre. Con el tiempo, esa necesidad se transformó en disciplina, ambición y mentalidad competitiva. Practicó boxeo, kickboxing y Muay Thai, desarrollando un estilo versátil y una fortaleza mental fuera de lo común.

El papel del mentoring en el alto rendimiento

El gran punto de inflexión en su carrera llegó cuando decidió pedir ayuda. Contactó con su entrenador, Giacomo “Jacko”, en un momento de estancamiento. Esa decisión —reconocer que necesitaba guía— marcó la diferencia.

Jacko no solo mejoró aspectos técnicos, sino que reforzó algo esencial: la confianza. La relación entre ambos se basó en comunicación, acompañamiento y creencia mutua, demostrando que el talento necesita apoyo para desarrollarse.

Gracias a esta evolución, Nayanesh logró una victoria clave ante la leyenda tailandesa Sudsakorn, lo que le abrió las puertas del mítico Rajadamnern Stadium en Bangkok, el escenario más prestigioso del Muay Thai mundial.

Se convirtió en el primer español en disputar este cinturón, un logro histórico para el deporte nacional. Aunque perdió ese combate, salió con algo igual de valioso: respeto internacional y la confirmación de su mentalidad.

La frase que resume su filosofía es clara: “Podré caerme cien veces, pero me levantaré ciento una”. Su historia demuestra que la resiliencia no significa no sufrir, sino seguir avanzando a pesar del dolor, el miedo y las derrotas.

El recorrido de Nayanesh Ayman es una lección aplicable más allá del deporte: aceptar el pasado, buscar apoyo y transformar la adversidad en impulso.

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