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Esta roca puede ser un punto de inflexión en la producción de biocombustibles

La roca sedimentaria conocida como diatomita podría ayudar en la producción de biocombustibles. Su uso mejoraría la calidad del biodiésel.

La diatomita, también conocida como tierra de diatomeas, es una roca sedimentaria formada por restos fosilizados de diatomeas, un tipo de algas unicelulares invisibles a simple vista. Su depósito durante cientos de años da lugar a esta intrigante roca, investigada en la actualidad para mejorar la producción de biocombustibles.

Las diatomeas son capaces de extraer sílice del ambiente natural en el que desarrollan, con el fin de formar poco a poco una estructura conocida como frústula. Esta especie de ‘esqueleto’ está compuesto por dos vainas finamente perforadas, características de estos organismos. Durante centenares de años, las capas de sílice van fosilizándose, produciendo al final la famosa tierra de diatomeas o diatomita, una roca que nos permite mirar al pasado del mundo vivo.

Este material, sin embargo, también podría abrir una nueva ventana al futuro, y en particular, a uno de los retos medioambientales más importantes para el planeta: obtener energía de manera limpia, eficiente y sostenible. La llegada de los biocombustibles ha reabiertado las esperanzas de contar con alternativas a los tradicionales combustibles fósiles (carbón o petróleo). ¿Qué tiene que ver una roca formada con caparazones silíceos con la producción de biocarburantes?

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La respuesta la tiene el científico costarricense Allen Puente Urbina, que ha investigado el poder de la diatomita en las Universidades de Costa Rica y de Leipzig en Alemania. Su objetivo ha sido estudiar y preparar un nuevo material a partir de esta roca sedimentaria con el que eliminar los ácidos grasos presentes en los aceites vegetales o las grasas animales que luego se usan para fabricar biodiésel.

En la producción de biocombustibles suele ser aconsejable reducir el contenido en ácidos grasos a una concentración menor del 5%. En general, los aceites que proceden de las plantas presentan un 5% o un porcentaje menor de ácidos grasos, mientras que los aceites de cocina o las grasas animales tienen una mayor concentración.

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Controlar el nivel de ácidos grasos es crucial para obtener un biodiésel de alta calidad. Si el porcentaje es elevado, el biodiesel resultante se solidificará a bajas temperaturas. Para evitar este problema, que ocasionaría daños en el filtro del combustible, la ciencia trabaja en ‘remover’ la proporción de ácidos grasos libres.

La tesis de Puente Urbina es que el uso de la diatomita puede ayudar a reducir la acidez de las grasas animales, con el objetivo de que se empleen en los métodos convencionales para obtener el biodiésel. Para ello, la roca sedimentaria ha de sufrir pequeñas modificaciones químicas, que fueron evaluadas durante su investigación en Alemania. Las utilidades prácticas de esta roca pueden permitir en el futuro mejorar la producción de biocombustibles.

Imágenes | Zephyris (Wikimedia), Diamin, Universidad de Costa Rica

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