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Se vuelven a detectar señales desconocidas procedentes del espacio exterior

Un telescopio canadiense ha captado una serie de evidencias científicas en forma de señales de radio, que vienen del mismo lugar donde se registraron en 2012.

Las primeras señales FRB (Fast Radio Burst en inglés) fueron descubiertas en 2007, cuando la comunidad científica las observó por primera vez.

En 2012, una parte del misterio fue resuelta, cuando fueron registradas. Se determinó que las señales provenían de una galaxia muy lejana, a 2.500 millones de años luz de la Tierra.

Un telescopio canadiense, encargado de recibir las señales

«¡Mira! Vemos FRB». Esas son las palabras que dijo Deborah Good, el pasado 7 de enero. La astrónoma de la Universidad de British Columbia en Vancouver (Canadá), en una reunión de la American Astronomical Society en Seattle, explicó los primeros resultados del Experimento Canadiense de Cartografía de la Intensidad del Hidrógeno (CHIME), un telescopio que se diseñó originalmente para explorar el Universo, pero que resultó ser ideal para poder detectar señales FRB.

Los científicos canadienses afirman que las señales tienen un origen aún desconocido (más allá del de la galaxia conocida). Argumentan que prosiguen con su estudio, pero les será muy costoso descubrir al emisor, puesto que las señales hasta ahora se han mostrado muy débiles y genéricas.

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Galaxia en el espacio exterior

Posibles fuentes de señales de radio

Pese a que se muestra como un terreno hipotético, ya son muchos los científicos que han querido responder a la gran cuestión que se plantea con el recibimiento producido.

Hay varias teorías que podrían ser plausibles dentro del campo científico. También existen otras más descabelladas, pero, de momento, todo queda en el aire al faltar una gran cantidad de evidencias claras.

La hipótesis que ha cobrado más fuerza, y que ya se planteó en 2012 cuando se registraron por primera vez, es la que trata sobre una posible estrella de neutrones con un campo magnético muy fuerte que gira rápidamente.

Otra de las posibles explicaciones a la que se han adherido muchos científicos es la de la existencia de una fusión de dos estrellas.

Por otro lado, y como no podía ser de otra manera, un sector ha optado por la idea de que se trata de un mensaje extraterrestre.

Por ahora, no hay ninguna evidencia posible, por tanto, hasta que no se reciban nuevas señales no podrá conocerse con exactitud el origen de las mismas.

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