Un hackathon por Santa Tecla con Talentum

La universidad de Ciudad Real, en colaboración con Talentum, ha celebrado un hackathon de programación con premios de hasta 1.000 euros.

Santa Tecla es la patrona de la Escuela de Informática de Ciudad Real, y entre los días 23 y 26 de octubre se conmemora su festividad, que en realidad ya tiene historia en la ciudad.

Como todas las buenas cosas, ha tenido que cocerse a fuego lento, y durante sus primeras ediciones la conmemoración de la Santa consistía en discretos actos intimistas en los que se realizaba una pequeña gala con cena incluida, pero con el tiempo se ha convertido en lo que actualmente es: una semana salpicada de actividades y entretenimiento para los estudiantes de la Universidad de Castilla la Mancha.

Si uno echa un vistazo a la agenda, encontrará una Jornada de Empresas, un Certamen de monólogos (con distinguidos invitados del mundillo como son El Sevilla y Agustín Durán), una Jornada de Informática sobre el desarrollo sostenible, un Escape Room, talleres de programación, un concurso de drones, de frisbee… Incluso un concurso de migas.

Pero esto no es todo, en realidad hay mucho más, y el evento estrella de la semana es, sin duda, el hackathon, que tiene lugar durante la primera jornada.

La Universidad de Ciudad Real destaca, entre otras cosas, por su dinamismo, y esto lo hemos comprobado en no pocas ocasiones desde que en Talentum comenzamos la colaboración con ellos a través de la gira nacional que realizamos cada año. Incluso hemos comenzado con ellos un LAB centrado en el desarrollo de un videojuego para Microsoft HoloLens centrado en la educación digital: un entorno virtual para que los niños puedan empezar desde muy jóvenes a programar y encontrar motivaciones relacionadas con el mundo digital.

Es por ello que, en este entorno de colaboración, decidimos formar parte de la conmemoración de Santa Tecla a través de un hackathon.

Una jornada de 10 horas con 84 participantes

A lo largo de diez horas, los 84 participantes de la Escuela de Informática se enfrentaron a una sucesión constante de retos de programación. Programación dinámica y lineal, retos teóricos matemáticos, criptografía, optimización… Son algunas de las áreas que se pasean entre los retos habituales. A todo ello hay que sumar al menos dos retos “imposibles”.

Estos, en realidad, no son retos irresolubles, como el del famoso Kobayashi Maru de Star Trek, sino dos retos de una dificultad muy superior a la esperable para el nivel de los participantes, pero es interesante ver cómo cada año al menos una o dos personas van a la caza de la resolución de dichos retos.

El programa ha destinado dos premios: uno de 1.000 euros para el equipo que resuelva el mayor número de retos; y uno 500 para el segundo equipo ganador. Habida cuenta de que se trata de equipos de dos personas, ambos premios son muy suculentos, como demuestra la fantástica acogida que tiene la noticia entre los participantes a primera hora de la jornada del día 23. Sin duda, un empujón y una motivación extra para todos los que se han personado a primera hora del lunes para celebrar Santa Tecla.

El esfuerzo, la innovación y el talento han de premiarse, y desde Talentum intentamos darles todo tipo de acicates para continuar esta carrera de fondo. Con todo, en ocasiones no es suficiente, y el nivel de exigencia de los retos propuestos lleva a algunos equipos a tirar la toalla a las pocas horas de que suene el pistoletazo de salida. Pero esto forma parte de lo que es un hackathon después de todo. Pero también, como en todo hackathon que se precie, hay retos, hay pizza, coca cola y bebidas energéticas, y también buen rollo.

Al final de la jornada, los ganadores resultaron ser los siguientes: en el primer puesto figura el equipo Touche de Picas, compuesto por José Ángel Martín y Gregorio Baldomero; mientras, el segundo puesto lfue para el equipo Brute Force NoSkill, de Carlos Cebrián y Alberto Aranda. Tanto a ellos como a todos los participantes que llegaron hasta el final, queremos darles una muy sentida enhorabuena, pues todo el trabajo realizado (premiado o no) merece una alabanza.

Obviamente todos ellos tienen madera. Así, José Ángel ha participado antes en otros hackathones, consiguiendo junto con su compañero Gregorio buenas marcas en los mismos. Se declara entusiasta de “las competiciones en las que hay que emplear el ingenio” desde que, de pequeño, gustaba de resolver retos jugando al Profesor Layton, el famoso videojuego de Nintendo DS.

No obstante, no es una experiencia al alcance de todos, un hackathon de estas características. De hecho, tal y como dice Gregorio, compañero de José Ángel, es “muy cansado, ya que hay que forzar la mente a trabajar durante 10 horas a máximo rendimiento con la presión de conseguir el mayor número de puntos posibles para ganar”. Y pese a todo, resulta una experiencia “muy satisfactoria”.

El mismo Gregorio tiene planes de futuro que bien podrían encajar en el programa Talentum, puesto que entre sus planes está el desarrollo de una aplicación para el mundo de la esgrima, que ayude a facilitar los entrenamientos y a organizar los enfrentamientos en competiciones.

Carlos, miembro del segundo equipo ganador del hackathon, admite que le apasionó “aprender a buscar información sobre los diversos problemas planteados para dar con una solución a los mismos”. También es otro veterano de esta clase de eventos y, de hecho, participó en el Hackathon HackforGood de Think Big de Telefónica en su pasada edición.

Como en el caso de Gregorio, tiene entre sus planes desarrollar una aplicación que ya comenzó en su día y que está centrada en combatir el cyberbullying en las redes sociales.

En definitiva, todo un éxito de convocatoria y una oportunidad más para que jóvenes con talento a lo largo y ancho del país puedan demostrar su valía.

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