42: empoderar al estudiante sobre la base de la toma de decisiones

Escrito por , 27 de julio de 2021 a las 10:30
42: empoderar al estudiante sobre la base de la toma de decisiones
Conocimiento

42: empoderar al estudiante sobre la base de la toma de decisiones

Escrito por , 27 de julio de 2021 a las 10:30

En los 5.000 metros cuadrados de 42 Madrid (anteriormente Escuela 42) se respira un ambiente de efervescencia. En este centro de enseñanza, o más bien de aprendizaje, no hay profesores, pero los estudiantes derrochan motivación. Este nuevo modelo de formación, que rompe los esquemas de las metodologías clásicas y enarbola el ‘peer to peer’ como valor central, trata de preparar a los estudiantes para el mundo laboral del mañana.

Las profesiones relacionadas con la tecnología, aquellas en las que la programación juega un papel fundamental, requieren de un aprendizaje constante. Y el método de 42 se propone alentar ese aprendizaje práctico desde el principio: “aprender a aprender”. Un estilo alejado de las carreras universitarias de Ingeniería Informática o incluso de los grados de formación profesional. La escuela 42 Madrid está situada en el Distrito Telefónica y es una de las sucursales de este modelo formativo, que también tiene centros en París o en Silicon Valley.

Una de las claves es la responsabilidad que se vierte sobre los estudiantes. Un aspecto que se deriva de la gran libertad que estos tienen para seguir el curso, pensado en principio para tres años. Carlos Navarro Rosario, de 29 años, fue de las primeras personas en entrar en 42 Madrid. «Lo que intentan es que hagas el método ‘peer to peer’, compañero a compañero. Si no sabes qué hacer preguntas a tu compañero. Si este no lo sabe, preguntas a tu otro compañero. Y, si ninguno lo sabéis, podéis buscar en Internet para encontrar la respuesta».

Lo que cuenta Carlos es significativo. En el ámbito de la programación casi todas las respuestas están ya en Internet. Alguien ha tenido antes esas mismas dudas o parecidas, las ha comentado y otras personas las han resuelto. De ahí que en una situación real de trabajo, dentro de una empresa, los programadores tengan que estudiar muchas veces qué documentación hay sobre un determinado tema para llevar a cabo un proyecto. A los estudiantes de 42 Madrid se les inculca esto desde el principio, como base de su aprendizaje.

42: un método para empoderar a los estudiantes

Los cursos de 42 Madrid son gratuitos y tienen el objetivo de generar el tipo de perfiles profesionales que las empresas tecnológicas demandan. Y para esto no es necesario que los estudiantes tengan estudios informáticos previos. Carlos cursó Ingeniería Informática durante un año y medio, pero luego lo dejó. Hizo un curso de desarrollo de aplicaciones multiplataforma y después trabajó de comentarista deportivo. Una miscelánea que no le incapacitó para apuntarse a 42, cuya oferta formativa conoció mediante un anuncio en Twitter.

Tras un test y un periodo de prueba de 26 días, que llaman piscina, se le comunicó que era apto para los estudios. El mismo proceso pasan todos los candidatos y también lo pasó Ana Aparicio, de 27 años y que estudió publicidad. Su formación y su trabajo, como jefa de producción en una productora audiovisual, no estaban relacionados con la programación. Pero esto no impidió que entrara en 42 Madrid, al principio con la meta de aprender “algunas nociones de programación” y, más tarde, con la ambición de trabajar en una de las ramas que se estudian en la escuela.

Ana destaca la responsabilidad que adquiere el estudiante: «Tomas conciencia de que al final eres tú el que avanza o se queda atrás. Así que aprendes la gestión del conocimiento y el cómo es avanzar por uno mismo». Aunque no hay profesores, el aprendizaje se hace bajo el amparo de 42 Madrid. El método consiste en guiar a los estudiantes mediante los trabajos que deben realizarse. «Te pone ciertos retos o ciertos trabajos que tienes que ir haciendo”, explica Carlos. “Son como una especie de escalera progresiva. Para cada proyecto tienes que aprender algo nuevo siempre. Hay escalones más grandes y otros más pequeños, claro».

Y ahí es cuando surgen las dificultades, los retos necesarios para avanzar en los conocimientos. «Te tienes que acostumbrar a que cuando haya algo nuevo tienes que descubrir cómo se hace. En la escuela lo llaman aprender a aprender. Y esta es la manera que te intentan inculcar para que cuando te encuentres un obstáculo que no conoces seas capaz de solventarlo», apunta Carlos.

Thomas Holzheu, que forma parte del staff en 42 sin ser profesor, describe el papel de la escuela de la siguiente forma: «Ayuda a aprender los fundamentos y, a partir de ahí, los estudiantes de 42 tienen esa chispa para aprender cualquier nueva tecnología que se requiera. Saben cómo aprender lo que se necesita». Holzheu define ese aprendizaje como la habilidad de «no sé cómo hacerlo pero sé cómo aprender a hacerlo».

Entrenar la toma de decisiones

Una de las claves para el crecimiento del estudiante es que este necesita tomar decisiones constantemente a lo largo de su aprendizaje. «La organización del tiempo es cosa de uno mismo”, destaca Ana. “Y es estupendo, porque te encuentras con perfiles muy diversos. Hay tanto chavales de 18 años que han decidido meterse de lleno en 42 Madrid, gente que acaba de salir de la carrera, gente que ya trabaja o hay gente con hijos, que también necesita conciliación. Y la escuela acoge todos estos perfiles». Al afrontar un proyecto una de las primeras decisiones que hay que tomar está relacionada con el cálculo y la gestión del tiempo.

Ana Aparicio (la primera por la derecha) con sus compañeros de 42 Madrid

La libertad de horario, la escuela está abierta 24 horas los 7 días de la semana, ofrece múltiples opciones de adaptación. Pero no es lo único que tienen que gestionar los estudiantes. «Si un proyecto te gusta, aunque lo puedas acabar en una semana puedes decidir dedicarle un mes o más, porque quieres profundizar más en ello. Esta libertad de que los tiempos de entrega sean laxos ayuda a ir formando nuestro propio camino», apunta Ana.

Los estudiantes tienen que decidir si un proyecto les interesa como para profundizar más en él o prefieren dedicarle ese tiempo a otro. Son pequeñas decisiones que con el paso del tiempo determinarán la especialización de su formación.

Holzheu, que también asistió como estudiante a 42, puntualiza que toda esta libertad, de tiempos y de temáticas a tratar, se da dentro de un marco. «Hay libertad pero al mismo tiempo exige responsabilidad, para que el estudiante haga los proyectos a su ritmo sin que nosotros tengamos que controlarle nada, pero sabiendo que tiene que cumplir cierto nivel de entrega», señala. Esto se lleva a cabo mediante el llamado ‘black hole’, que es una cuenta atrás que indica el número de días que al estudiante le quedan en 42 Madrid. Si llega a cero, esta persona tendría que abandonar la escuela. Y la forma de que esto no ocurra es entregando proyectos, pues así se suman días al contador.

Preparación frente al mundo laboral

Uno de los principios básicos que transmite la filosofía de 42 es la adaptación a las nuevas tecnologías de programación y a diferentes proyectos. Lo afirma Holzheu, que también resalta una diferencia fundamental con la enseñanza clásica: «El aprendizaje es mucho más práctico. Todos son proyectos que los estudiantes van haciendo. La parte de la teoría la aprenden para poder aplicarla directamente. Nos saltamos ese paso de aprender la teoría sin saber para qué la vas a usar».

Thomas Holzheu , staff de 42 Madrid

Es un enfoque pensado para una inmersión más directa en el mundo laboral. Ana destaca que la escuela te quita el miedo a preguntar, un aspecto nada desdeñable para alguien que empieza su andadura profesional.  «En un entorno laboral, cuando tú te enfrentas a un proyecto tienes que apoyarte en la gente de alrededor y tienes que aprender a sacar lo bueno de los conocimientos de los otros y al mismo tiempo, a aportar todo lo que tú puedas”, sostiene. Y añade que este es el ambiente que se genera en 42.

Carlos hace hincapié en la capacidad de adaptación que la escuela desarrolla en el estudiante: «Cuando entras a un trabajo siempre tienes un periodo de adaptación o de aprendizaje, en el cual casi te lo enseñan todo. Puede que entres en un sitio y trabajes con una tecnología que no hayas visto en la vida. Y gracias a que tú estás durante todo el curso haciendo eso, cuando te enfrentes a este escenario creo que el tiempo de adaptación va a ser menor«.

Imagen de portada: Nikotchan.

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