La calefacción y el aire acondicionado son dos de las tecnologías más preciadas cuando hace frío y calor en casa. Pero, al mismo tiempo, son dos de los elementos que más energía consumen. Naturgy afirma que “una caldera puede llegar a suponer el 25% del gasto de energía anual de tu hogar”. Así que tras periodos de calor y frío, es normal que tu factura de gas o luz sufran un aumento considerable. Es inevitable. Sin embargo, puedes gastar menos en calefacción si sigues algunos consejos y eres previsor. El gasto seguirá siendo superior a otros meses del año, pero cada euro cuenta.
Mantener tu hogar caliente dependerá de muchos condicionantes. Si vives en un lugar más o menos frío, la superficie de tu vivienda en metros cuadrados, la cantidad de habitaciones a calentar, la ubicación de la casa o piso y su protección natural de los elementos, su antigüedad y, por tanto, elementos que incluya para evitar las inclemencias externas y, finalmente, qué aparatos o elementos tienes en tu vivienda para combatir el frío.
A partir de toda esa información, hay muchas cosas que puedes hacer. A continuación, vamos a recopilar consejos y hábitos, vamos a comprobar qué hay de cierto en algunas afirmaciones sobre la calefacción doméstica y, en definitiva, vamos a darte toda la información que necesitas para gastar menos en calefacción al tiempo que mantienes el calor de tu hogar.
Gastar menos en calefacción: difícil pero no imposible
A nadie le gusta derrochar el dinero. Aunque se trate de mantenernos calientes en los meses más fríos del año. Así que toda ayuda es poca para gastar menos en calefacción. En este sentido, hay condicionantes de los que no podemos escapar. Si vives en una zona fría, harás un uso más intensivo de la calefacción. Aunque influirá las horas que pases en casa, cuántos vivís en ella o qué tipo de tecnología empleas para calentarte.
Pero hay decisiones importantes que puedes tomar el resto del año. Para empezar, conviene preparar tu vivienda para el frío. Según tu presupuesto, esa preparación previa puede consistir en mejorar el aislamiento de puertas y ventanas o cambiar esos elementos por otros que sean mejores para bajas temperaturas. Y si depende de ti, también puedes elegir un sistema de calefacción que sea más eficiente. Claro está, dentro de tus posibilidades económicas.

A partir de ahí, el buen uso y manejo que hagas de tu caldera, radiadores, estufas y demás aparatos influirá también para que puedas gastar menos en calefacción. No se trata de ir contando cada euro. Pero sí de adquirir ciertos hábitos para combatir el frío de la manera más eficiente posible, sin sacrificar tu salud ni tu confort.
Cómo hacer que tu hogar sea menos frío
Que tu sistema de calefacción, eléctrico o por gas, trabaje más o menos, y, por tanto, gastes más o menos en calefacción, dependerá de la temperatura ambiente que hay en ese momento. Y aquí es donde entran las llamadas fugas de calor. Ventanas, puertas, suelos y techos ayudan a aprovechar o desaprovechar el calor del sol.
- Si bajas las persianas por las noches evitarás pérdidas de calor.
- Aislar bien las ventanas permite ahorrar entre un 20% y un 30% en calefacción.
- Y, al contrario, subir las persianas en horas de luz ayudará a calentar las estancias.
- Coloca burletes en ventanas y puertas para tapar rendijas.
- También existen aislamientos para colocar en los cajones de las persianas.
- Cortinas gruesas o térmicas también contribuyen.
- Las alfombras ayudan a mantener el calor en suelos de baldosa o mármol.
- Si es posible, aislar paredes y techos, estabiliza la temperatura interior.
- Ventila en horas templadas. De 5 a 10 minutos es suficiente.
Y aunque parezca una tontería, es importante que nosotros mismos seamos conscientes de que ir bien abrigados o con ropa de temporada ayudará a gastar menos en calefacción. No es necesario ir con mil capas de ropa, pero tampoco es cuestión de ir en pantalón corto o bermudas durante los meses fríos a costa de tener la calefacción al máximo. También ayudan los edredones en la cama y las mantas en sofás y sillones.
Por último, cerrar puertas de habitaciones contribuye a conservar el calor. Cuanto menos espacios haya que calentar, menos uso haremos de la calefacción. Y no está de más aprovechar el calor residual cuando nos duchamos o cuando hemos cocinado, dejando la puerta abierta para repartir ese calor por la casa.
Cómo usar la calefacción correctamente
Naturgy explica los pasos básicos para poner a punto tu calefacción cuando llega el momento de combatir el frío. Seguramente ya los conoces, pero no está de más comprobarlos de nuevo. Puede que descubras algún pequeño truco que se te haya pasado:
- Comprueba que la caldera está conectada a la corriente eléctrica.
- Revisa que la llave de paso del gas está bien abierta.
- Si usas gas para calentar el agua, ya estará abierta. Pero conviene comprobarlo.
- Si vas a estar ausente un tiempo, es recomendable cerrar esa llave de paso.
- Enciende la caldera si no lo está ya.
- Activa el modo invierno de la caldera. El que activa la calefacción.
- Comprueba la presión de la caldera. Debe estar entre 1 y 1,5 bares con la caldera parada y el circuito en frío.
- Si la presión es inferior a un bar, “deberás accionar la llave de llenado de la calefacción en la parte inferior. Hazlo lentamente y en sentido contrario a las agujas del reloj”.
- Si la presión es demasiado alta, “es posible que necesites purgar los radiadores, que consiste en extraer el aire del circuito de calefacción”.
Otro detalle a tener en cuenta. Los radiadores deben estar lo más libres posibles. Es decir, debemos evitar tapar los radiadores con muebles o ropa. Con esto reduciremos su eficiencia y obligaremos a la caldera a trabajar más tiempo para obtener la temperatura deseada. Esto no impide que podamos usar los radiadores para secar ropa mojada. Pero debe ser algo puntual, siempre que sea posible.
Hay quien recomienda cerrar los radiadores que no usemos. Sin embargo, los proveedores de calefacción advierten que esto no siempre es más eficiente. “Cerrar los radiadores con demasiada frecuencia puede afectar el flujo de agua caliente y, de esta forma, generar un mayor consumo de energía”. Esto no te impide cerrar un radiador en una zona de tu casa en la que no hagas vida habitual. En las zonas innecesarias, puedes cerrar el radiador si no lo vas a necesitar.
Programar y ajustar para gastar menos en calefacción
A partir de aquí, para optimizar el uso de la calefacción, aumentar su eficiencia y gastar menos en calefacción, podemos usar toda clase de elementos que tengamos a mano. Para empezar, el termostato. Si tu instalación no es muy antigua, tendrás un termostato inteligente que permite programar qué temperatura alcanzar durante horas concretas del día o de la noche. Y, por descontado, cuándo apagar o encender la calefacción. Jugando con eso podrás mantener la temperatura óptima cuando estés en casa, mantener una temperatura mínima cuando salgas y dormir bien sin pasar frío.

Endesa nos pone varios ejemplos para el día a día. Puedes programar tu caldera para que empiece a calentar antes de levantarnos por la mañana. Unos 30 minutos antes. Durante la jornada laboral, si no hay nadie en casa, puedes bajar la temperatura unos grados para mantener ese calor y así hacer trabajar menos la caldera. Luego, volver a la temperatura habitual 30 o 60 minutos antes de tu llegada y, finalmente, bajar varios grados durante la noche para no pasar frío en tu dormitorio pero tampoco demasiado calor.
Otra tarea que podemos realizar cada semana, por ejemplo, consiste en revisar nuestros patrones para ajustar mejor la temperatura. Así, si hay zonas donde pasas frío o zonas donde estás bien, puedes aumentar o bajar un grado. Recuerda que un grado menos implica un ahorro considerable de calefacción. Y como no es una ciencia exacta, puede que revisando tus patrones aprendas a tener la temperatura adecuada en cada momento y lugar de tu hogar.
Cuál es la temperatura adecuada
Uno de los aspectos que más influyen en el gasto energético de tu caldera o sistema de calefacción es el uso que hagas de ello. Es obvio. Aquí influye el tiempo de uso, pero también la temperatura elegida para calentar tu vivienda. Cada grado más de temperatura supone un aumento de consumo de un 7% aproximadamente. Así que elegir bien es importante para gastar menos en calefacción sin pasar frío.
Empresas como Naturgy o Endesa recomiendan una temperatura diurna entre los 10 °C y los 21 °C. Y una temperatura nocturna entre los 15 °C y los 17 °C. Obviamente, esos rangos de temperaturas se pueden acotar un poco más. La temperatura ideal está entre los 19 °C y los 21 °C. Por la noche puede bajar unos grados, como hemos visto. Entre 16 °C y 18 °C, por ejemplo. Hay quien prefiere una temperatura más alta, de 22 o 23 °C, pero los expertos lo consideran excesivo. Y, claro está, dispara el gasto.
También influye la temperatura en el tipo de estancia de la vivienda. Para un salón, comedor, sala de estar, despacho y similar, la temperatura de 19 °C o 20 °C es la ideal. En dormitorios, hemos visto que con entre 15 °C y 17 °C es suficiente. Para niños, bebés o personas mayores, podemos subir a 18 °C o 20 °C. Y en cocina y baño, con 17 °C o 18 °C estaremos bien, ya que en esas estancias se cocina, nos duchamos, etc.
¿Y si dejamos la casa vacía durante unas horas? Hay quien prefiere apagar la calefacción para no gastar. Pero esto implica que cuando vuelvas a tu hogar, te encuentres con una temperatura muy baja que tendrás que subir encendiendo la calefacción. Por contra, hay quien recomienda mantener tu vivienda en 15 °C o 17 °C. Así, no se enfriará demasiado y reducirá el coste de volver a recuperar la temperatura perdida.
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