Web3, descentralización, capas del metaverso
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4 experimentos exitosos basados en web3

Es muy probable que hayas oído hablar de la web3 como una nueva versión del internet que conocemos ahora, pero mucho más avanzada en cuanto a tecnología y, sobre todo, en lo que respecta a privacidad. La web3 está basada en la tecnología blockchain, mismo sistema que utilizan las criptomonedas o, incluso, los NFTs, y llama la atención por su promesa de ser una red descentralizada en la que son los usuarios quienes tienen un control total de sus datos.

La cadena de bloques o blockchain, en concreto, permite almacenar de forma privada cualquier tipo de información, como transacciones con criptomonedas, contratos DeFi o tokens no fungibles (y todos los detalles relacionada con los tokens no fungibles). También transferir este tipo de activos a cualquier otro usuario, y todo ello sin depender de servicios de terceros. 

De hecho, la web3 o el nuevo modelo de red descentralizada está en boca de aquellos usuarios interesados por los activos criptográficos, pero lo cierto es que va mucho más allá, y pese a que esta nueva versión de internet todavía está en pañales, hay experimentos basados en esta tecnología que están siendo un éxito y que adelantan cómo podría ser este sistema en un futuro, y aquí te mostramos cinco claros ejemplos.

Los NFTs: el experimento basado en la web3 más exitoso

NFT metaverso web3

Uno de los experimentos más exitosos basados en web3 son los Tokens no fungibles, también conocidos como NFTs. Estos activos de la red descentralizada son una especie de obras digitales que el usuario solo puede poseer online. Son obras únicas, por lo que no se pueden intercambiar. Además, la información de ese token, como el autor, la colección a la que pertenece o el precio, están encriptados y no se pueden modificar, aunque son completamente visibles en aquellos lugares donde admiten la vista previa de NFTs. 

Los NFTs se compran a través de criptomonedas como Bitcoin, las cuales también utilizan la tecnología blockchain. Telefónica, por ejemplo, cuenta con una colección de NFTs diseñados junto a Ferrán Adrià que pueden adquirirse a través de la red Ethereum y están disponibles en OpenSea, uno de los mayores portales de compra y venta de estos activos.  

Prueba de que los NFTs están siendo un éxito de la red descentralizada, pese a sus altibajos en el mercado, es su rápida implementación en plataformas y servicios que los usuarios utilizan en su día a día. Twitter, por ejemplo, permite a algunos usuarios incluir un token no fungible de su propiedad como imagen de perfil. Instagram, por otro lado, también está compatibilizando su app para poder mostrar estos activos en publicaciones, historias o mensajes directos. Los NFTs también se utilizan como elementos que los usuarios pueden adquirir en juegos, en el metaverso, u otras plataformas para interactuar con ellos o, simplemente, para tenerlos en posesión, como si de un cuadro se tratase.

Almacenamiento en la red descentralizada: una genial idea que puede llevarse a cabo gracias a la colaboración de los usuarios

almacenamiento descentralizado

El almacenamiento en la nube también puede estar descentralizado y, por tanto, basado en web3. Un claro ejemplo Storj DCS. Este servicio ofrece un sistema de almacenamiento para desarrolladores en el que los datos se encriptan y se distribuyen en una red global en la nube. Es decir, sin depender de grandes plataformas como Facebook o Google. El portal, además, es de código abierto. Por lo tanto, los usuarios pueden comprobar cómo se tratan los datos o el funcionamiento demostrando así una de las claves de la web3: la transparencia. 

Ahora bien, ¿cómo puede Storj DCS (Decentralized Cloud Storage) almacenar millones de datos sin depender de compañías como Google o Meta? Esto es, sin duda, lo más interesante de esta plataforma. Y es que para ofrecer una red descentralizada, Storj DCS hace uso del hardware y el ancho de banda de usuarios particulares. Cualquier persona puede utilizar su equipo como un nodo de almacenamiento y ceder espacio a Storj DCS. El servicio lo utilizará para almacenar —recordemos, de forma completamente privada y encriptada— los archivos de sus clientes, y a cambio, el usuario recibirá una remuneración.

Los navegadores tienen que prepararse para la web3, y Brave ya lo está haciendo

Hay navegadores que también se están preparando para la web3 o la web descentralizada, y uno de ellos es Brave, una alternativa a Safari o Chrome que ofrece multitud de funciones que garantizan la privacidad del usuario. Brave define la web3 como «una filosofía completamente nueva sobre cómo se debe gestionar la web y cómo los usuarios deben acceder a ella», empezando por no depender de las grandes compañías y monopolios que se dedican a hacer negocios con nuestros datos.

Esta definición la lleva a la práctica con su navegador, el cual ofrece multitud de opciones para una navegación sin preocupaciones. Entre ellas, la posibilidad de bloquear anuncios invasivos, como aquellos que ocupan gran parte de la pantalla o no dejan ver el contenido. También ofrece una protección frente al rastreo de redirecciones o la posibilidad de bloquear cookies, algo que también ofrece Safari.

Otra característica interesante de Brave y que demuestra que se trata de un experimento exitoso basado en web3, es su cartera de criptomonedas. Esta también se integra en el navegador, por lo que no es necesario descargar aplicaciones o extensiones adicionales. Ofrece, además, todas las opciones de seguridad y privacidad de las que presume Brave y permite el intercambio de activos con otras carteras digitales.

En LBRY los creadores escogen cuánto cuesta su contenido

web3

Existen multitud de plataformas que ofrecen contenido en streaming, pero ninguna se acerca tanto a la web3 como LBRY. Se trata de un portal donde los usuarios pueden vender contenido propio como libros, vídeos, canciones o imágenes, de forma completamente descentralizada.

A diferencia de, por ejemplo, Spotify, que fija un precio por canción, en LBRY son los creadores quienes escogen el coste de los artículos que venden en la plataforma. Todo el proceso de compra y venta, además, se lleva a cabo a través de una criptomoneda propia denominada LBRY Credits o LBC. Los consumidores también ganan, porque no solo pueden adquirir contenido original y aportar a los creadores; también reciben recompensas en la plataforma por ver ese contenido.

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