Finlandia tiene uno de los sistemas eléctricos más limpios de Europa. Y del mundo. Más del 90% de su electricidad se genera con fuentes renovables o bajas en generación de CO₂. En 2025, sus tres fuentes principales fueron la nuclear, un 36% del total, la eólica, un 25% del total, y la hidroeléctrica, un 14%. Además, ha apostado fuerte por el automóvil eléctrico y por nuevas fuentes de electricidad, como el almacenamiento mediante baterías de arena.
En el ámbito de las energías renovables, Finlandia suele acaparar titulares. Hace una década ya probaba autobuses autónomos eléctricos. Y encabeza la lista de países europeos con mayor peso del vehículo eléctrico. Con un 57% de ventas en 2025 y solo superado por sus vecinos Noruega (97%), Dinamarca (69%) y Suecia (62%). Y pese a su dependencia de la energía nuclear, la energía eólica e hidroeléctrica van ganando terreno como alternativas más limpias a medio y lago plazo. Además, su red eléctrica está conectada a la vecina Noruega, que genera electricidad con energía hidroeléctrica en más del 90%.
Pero todo se puede mejorar en el ámbito de la sostenibilidad. En este sentido, una de las principales críticas que se le hacen a las energías renovables es su dependencia de fuentes que no siempre están disponibles. Sol, agua o viento. ¿La solución? Emplear sistemas de almacenamiento de electricidad. Algo que era prácticamente imposible hace unas décadas, pero que cada vez es más frecuente. Los costes de las baterías gigantes se han reducido considerablemente. Y ya empiezan a ser rentables. Con todo, surgen alternativas para almacenar electricidad mediante métodos más eficientes, económicos y escalables. Como, por ejemplo, las baterías de arena.
Baterías de arena que almacenan calor
Las baterías son la solución ideal para que el sistema eléctrico de cualquier país o territorio pueda depender en exclusiva de fuentes renovables. Así, cuando hay sol, viento o los pantanos están llenos de agua, se puede generar electricidad suficiente para satisfacer la demanda de hogares, administraciones, empresas e industrias. Pero cuando no es posible generar la energía necesaria, en ese momento hay que acudir a la electricidad de otros países. Si es que a esos países les sobra electricidad en ese momento. Emplear baterías permite dejar de depender de fuentes externas y almacenar la electricidad sobrante que se genera mediante fuentes renovables.
Las baterías de arena son un sistema en pruebas para almacenar electricidad sobrante. Aunque no de manera literal. En realidad, se almacena calor. La arena es abundante, es decir, es barata de obtener. A diferencia de materiales como el litio. En segundo lugar, absorbe bien el calor, tiene una larga vida útil sin degradarse y tiene baja conductividad. Además, es sostenible, no es un material tóxico y es escalable.

El principio detrás de estas baterías es similar a las plantas deenergía geotérmica. O a las plantas de biocombustible. La arena se calienta a altas temperaturas. Hasta 600 °C. Empleando para ello resistencias y la electricidad sobrante de origen solar o eólico. Ese calor se convierte en electricidad mediante turbinas. Con una eficiencia de más del 90%.
La batería de arena más grande del mundo
Aunque este récord puede cambiar en cuestión de meses, en el momento de escribir estas líneas, Finlandia puede alardear de contar con la mayor batería de arena del mundo. Se construyó en el municipio finlandés de Pornainen y se anunció su puesta en marcha el pasado verano. Emplea roca triturada para almacenar calor. En concreto, esteatita o piedra de jabón. Y el calor almacenado en la batería de arena servirá para alimentar el sistema de calefacción urbana.
Esta batería de arena alberga 2.000 toneladas de roca que se ha reutilizado, ya que era un residuo generado en una fábrica de chimeneas de la zona. Esa cantidad de roca está en un silo aislado de 15 metros de diámetro y 13 metros de altura. Y según sus responsables, la empresa finlandesa Polar Night Energy, puede almacenar hasta 100 MWh de calor. Una cantidad suficiente para satisfacer la demanda de calefacción en invierno de Pornainen, con una población de casi 5.000 habitantes.
La arena del silo o batería se calienta cuando hay exceso de electricidad barata. Ese calor se mantiene durante días o semanas con pérdidas de entre un 10% y un 15%. Cuando se necesita, el calor acumulado calienta el agua de la red de calefacción de Pornainen. Polar Night Energy calcula que esta batería de arena reducirá el uso de astillas de madera, gas natural y otros métodos que se utilizaban hasta ahora para calentar los hogares de esta población finlandesa.
La apuesta de Finlandia por las baterías de arena
Si echamos la vista atrás, el primer gran proyecto comercial de batería de arena en Finlandia se puso en marcha hace relativamente poco. En 2022, se inauguró la primera batería de arena comercial del mundo en Kankaanpaa. Tiene una capacidad térmica de 8 MWh y contribuye a alimentar la red de calefacción urbana de una población de 12.571 habitantes.

A finales de 2025, la misma empresa responsable de la batería de arena más grande del mundo, anunciaba un futuro proyecto que supera el anterior. Polar Night Energy, en colaboración con Lahti Energia, construirá una batería de arena que será capaz de almacenar 250 MWh. Se utilizará para satisfacer la demanda del municipio de Vaaksy, también en Finlandia. Cuando esté terminada, en el verano de 2027, será considerada la batería de arena más grande del mundo, superando así a la actual propietaria de este honor. La nueva batería tendrá unas medidas de 14 metros de alto por 15 de ancho. Y almacenará unas 2.400 toneladas de arena local que se calentará a temperaturas de 500 °C.
Y volviendo a la actualidad, la empresa finlandesa TheStorage también promueve la implementación de baterías de arena, aunque a una escala menor, de momento, y con una aproximación más original. Con sede en Tampere, a finales del verano pasado anunció la finalización de su primera prueba piloto en Pirkanmaa, otra localidad finlandesa. Una prueba que empezó en octubre de 2024. Su tecnología se llama Sand-in-Motion, arena en movimiento, y se diferencia de las baterías de arena convencionales en que puede acumular mucha más calor. En concreto, 800 °C en el programa piloto, aunque se barajan temperaturas futuras de hasta 1000 °C. Sus creadores dicen que estas baterías de arena pueden reducir los costes de energía industriales hasta un 70% y las emisiones hasta un 90%.
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