70 años después de la computadora primitiva Harvard Mark I

Escrito por , 13 de agosto de 2014 a las 15:30
70 años después de la computadora primitiva Harvard Mark I
Tecnología

70 años después de la computadora primitiva Harvard Mark I

Escrito por , 13 de agosto de 2014 a las 15:30

800 kilómetros de cable, 3 millones de conexiones y 750.000 piezas diferentes, dentro de un volumen de 15,50×2,40×0,60 metros y 5 toneladas de peso

Hace 70 años del IBM Automatic Sequence Controlled Calculator, más conocido como la computadora Harvard Mark I, el primer ordenador electromecánico construido en IBM que fue enviado a Harvard en 1944. El proyecto llevado a cabo entre IBM y Howard Airen se inició en 1939, pero no fue hasta 1944 cuando se presentó oficialmente al público.

La Mark I se basó en el diseño de la máquina analítica de Charles Babbage y podía realizar hasta cinco operaciones aritméticas: suma, resta, multiplicación, división y hacer referencia a resultados anteriores. Con unas dimensiones de 2,40 metros de alto, 15,5 metros de largo y un peso aproximado de unas 5 toneladas, la computadora utilizaba señales electromecánicas para mover las partes mecánicas y ejecutar operaciones matemáticas básicas, así como cálculos complejos de ecuaciones basadas en el movimiento parabólico. Pero quizá lo más impresionante de esta máquina creada hace siete décadas era el cerramiento de cristal que protegía el conjunto y que dejaba ver la belleza de su maquinaria interior.

computadora Harvard Mark I

Características técnicas

Aunque la computadora de IBM tenía componentes electromecánicos, era una máquina automática eléctrica que funcionaba con relés y se programaba con interruptores. Esta recibía las secuencias de instrucciones y sus datos a través de cintas de papel perforado, cuyos resultados se imprimían mediante máquinas de escribir eléctricas o perforadoras de tarjetas conectadas a la Mark I.

Los números se transferían de un registro a otro a través de señales eléctricas usando el cableado interno con una longitud aproximada de unos 800 kilómetros y sus más de 3 millones de conexiones que albergaba en su interior. Además de estos componentes, contenía un total de unas 750.000 piezas diferentes como relevadores, ruedas rotatorias para los registros, interruptores rotatorios, etc.

La máquina contenía 72 registros mecánicos, cada uno de los cuales era capaz de almacenar 23 dígitos. Pero además de los registros mecánicos, la computadora Harvard Mark I incorporaba más de 1.400 interruptores rotatorios de 10 posiciones para comprobar los valores de los registros que se iban introduciendo.

computadora Harvard Mark I

¿Cómo funcionaba la Mark I?

La computadora se programaba a partir de la lectura de las secuencias de instrucciones y números que se perforaban en la cinta de papel. La máquina era algo lenta durante el cálculo según el tipo de operación que realizara. Para una operación básica, como una suma o una resta, el tiempo mínimo de transferencia de un número de un registro a otro era de 0,3 segundos. En el caso de las multiplicaciones, el cálculo se ralentizaba hasta los 6 segundos, incrementándose hasta 12 segundos si la operación era una división. La máquina también podía efectuar cálculos de doble precisión  –46 decimales–, mediante la unión de dos registros de forma similar al mecanismo de cálculo de la máquina analítica de Babbage.

computadora Harvard Mark I

Uno de los inconvenientes de la Harvard Mark I era la dificultad que planteaba la modificación de la secuencia de instrucciones en base a los resultados obtenidos durante el cálculo. Aunque la máquina podía escoger de forma automática entre varios algoritmos para la ejecución de un cálculo, era necesario detener la computadora y que los operarios cambiaran la cinta de control para cambiar la secuencia de instrucciones. Pero poco después se subsanó con la incorporación del Mecanismo Subsidiario de Secuencia, capaz de definir hasta 10 subrutinas con 22 instrucciones cada una.

70 años después de su nacimiento, todas las referencias a la computadora Harvard Mark I coinciden en la belleza escultural de su maquinaria interior a través de la carcasa de vidrio que la protegía y el ruido ensordecedor durante su funcionamiento, similar al de una habitación llena de personas mecanografiando sin parar y de forma sincronizada.

Imágenes | wikimedia

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