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Así será la nueva estación espacial Gateway, la «parada de autobús» hacia la Luna

La idea es que sirva como almacén de combustible y piezas de repuesto, centro de operaciones y observatorio científico. Sustituirá a la actual Estación Espacial Internacional (ISS), en activo desde 1998.

Gateway significa «puerta de acceso» en castellano. No puede ser un nombre más descriptivo, pues se trata de la nueva estación espacial desde la que la NASA y otras agencias internacionales pretenden explorar la Luna y Marte.

Así lo anunció Jim Bridenstine, el administrador de la NASA, en un artículo publicado en el portal Ozy: «Vamos a la Luna con nuevas tecnologías y con sistemas innovadores. Así exploraremos más ubicaciones de la superficie que nunca. Y nos quedaremos».

Con esta contundencia, el representante de la agencia estadounidense mostró la firme voluntad que tiene la organización de regresar al astro, 50 años después de su descubrimiento, en 1969, y de hacerlo de forma sostenible y pensando en el largo plazo.

Regreso a la Luna: ¿por qué ahora?

Uno de los motivos principales que puede explicar este repentino interés en el astro es la búsqueda de nuevos recursos, que reemplacen a los materiales y fuentes actuales, que se agotan. Una idea que ya venía planteando la agencia australiana desde hace tiempo.

Para este propósito, la nueva estación espacial Gateway tiene una importancia fundamental. Según expresó Jan Wörner, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), la nueva plataforma será como «una parada de autobús» hacia su exploración.

la nueva estacion espacial Gateway

Situada en la órbita lunar, a unos 1.500 kilómetros de la superficie de la Luna en el punto más cercano y 70.000 en el más lejano, y a 400.000 de nuestro planeta -cinco días de viaje-, servirá para que las misiones desde la Tierra hagan escala y tengan más fácil el acceso y el estudio de la Luna. Algo así como un campamento base desde el que partir para conocer el espacio.

Una colaboración sin precedentes

Una novedad frente al Apolo, según Bridenstine, es que en esta ocasión se trata de un proyecto de cooperación mundial. No actúa un solo país, sino bastantes.

La NASA lo lidera, sí, pero también participan grandes agencias internacionales, como la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos), la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) o la Agencia Espacial Canadiense (CSA).

Y además de estas organizaciones estatales, habrá otros socios colaboradores: empresas privadas, que se encargarán de enviar equipo y recursos a la terminal. ¿Es un nuevo hito en la exploración espacial? Quizá los próximos grandes hallazgos no solo cuenten con las banderas respectivas de los países, sino de  conocidas marcas publicitarias.

Tamaño pequeño, como un apartamento modesto o un minibus

Si la actual Estación Espacial Internacional (ISS) tiene un tamaño de 388 metros cúbicos, la nueva estación espacial Gateway será considerablemente más pequeña: constará de solo 55 metros cúbicos. Estarán distribuidos en seis módulos, que se irán agregando a la plataforma en diferentes momentos.

El primero de ellos, el de la propulsión y energía -Power and Propulsion Element o PPE- estará fabricado por la NASA. Dispondrá de un sistema de propulsión eléctrica solar de 40 kilómetros y de dos toneladas de xenon como combustible.

Será el único de los módulos que despegue desde la Tierra desde un cohete comercial. La intervención de las compañías privadas se centra más en proporcionar lo recursos y en investigar posibilidades: de momento, el viaje como tal no está en sus funciones.

nueva estacion espacial gateway

El segundo módulo de la nueva estación espacial Gateway es para las comunicaciones. Fabricado por la Agencia Espacial Europea (ESA), llevará su nombre en recuerdo de Europa: «European System Providing Refueling Infraestructure and Telecom» (ESPRIT).

El tercero está construido por la agencia europea y la japonesa. Es quizá el más interesante: el de la habitabilidad. Está diseñado para albergar inquilinos durante tres meses como máximo, un tiempo menor del que hasta ahora es habitual en la Estación Espacial Internacional. También es cierto que su misión es distinta y que el concepto es servir como base de despegue, no de observación.

El cuarto módulo será un segundo habitáculo, mientras que el quinto una «esclusa» para acceder al espacio exterior. Por su parte, el sexto es un gigantesco brazo robótico, que sirve para realizar tareas de mantenimiento y también como propulsor.

Fechas de este ambicioso proyecto

Desde 1972, ningún ser humano ha vuelto a pisar la Luna. No será por falta de voluntad, pues las principales potencias tecnológicas llevan décadas enviando misiones no tripuladas para hacerlo posible.

A esta nueva carrera espacial se han sumado recientemente países como India o Israel, con proyectos que no han tenido éxito debido a diferentes dificultades técnicas. Por su parte, China también está redoblando sus esfuerzos para adelantar a Estados Unidos y ser los primeros en volver a enviar astronautas al astro y a otros planetas.

nueva estacion espacial gateway nasa

La década que empieza este año 2020 es la fecha que han señalado desde la NASA para este hito. En 2019 anunciaron el inicio de las construcciones. Para finales de 2022, pretenden enviar el primer módulo de la estación, encargado de la propulsión y de la energía. Un año más tarde, el envío del segundo, de las comunicaciones.

Si todo va bien, acorde a los planes, en 2024 llegaría el tercer módulo, el de la habitabilidad. Lo haría junto a una tripulación de dos astronautas, un hombre y -por primera vez- una mujer, que descenderán a la superficie de la Luna. En 2026 el de la «esclusa» y el brazo robótico.

Un pronóstico cuestionado por ser muy optimista

Hace tiempo habían comunicado que el envío de personas no se haría hasta 2028, pero la NASA ha redoblado la apuesta, adelantádolo. Es probable que el adelanto previsto sea consecuencia de la presión por parte de la administración Trump, que en 2019 solicitó al Congreso un notable aumento de inversión para esta operación, y que también responda a cierta urgencia en evitar que otra superpotencia, como China, asuma el liderazgo espacial.

Eso sí, 2028 es el año en el que la NASA prevee que la estación esté completamente acabada. Pero numerosos expertos ponen en duda que puedan cumplirse estos cálculos. Sobre todo, a raíz de que el Congreso estadounidense rebajara la cantidad de millones de dólares destinada a financiar la costosa operación y de los retrasos en la fabricación de los cohetes SLS.

El tiempo nos dirá quién tiene razón. Y si se convierte en un campamento base para las nuevas aventuras espaciales, a las que parece que entramos en una fase distinta: de cooperación internacional e interés privado.

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