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Samsung prueba el control cerebral en una tableta

Samsung es una compañía que destina un importante presupuesto a investigación y desarrollo. Esto se puede ver con las mejoras implementadas en el Galaxy S IV, que permite cierto control por gestos o el scroll automático dependiente del movimiento de los ojos. Pero también hay otras innovaciones que no llegan a la órbita comercial con tanta rapidez. De hecho la mayoría de gigantes tecnológicos trabajan en múltiples proyectos que acaban por no ver la luz.

En lo que respecta a Samsung, una de sus innovaciones más llamativas, de las que se lleva tiempo hablando, son las pantallas flexibles. Éstas se han dado a conocer en varias exposiciones y algunas de ellas, en su forma más perfeccionada, se mostraron en el último CES.  Sin embargo, no se sabe cuándo estarán listas comercialmente. Algo parecido ocurre con otros desarrollos. En este caso nos centramos en uno que tiene especial interés por la repercusión que puede generar.

Se trata de un trabajo llevado a cabo por investigadores del Laboratorio de Tecnología Emergente de Samsung, en colaboración con el profesor de ingeniería eléctrica de la Universidad de Texas, Roozbeh Jafari. Utilizando una interfaz cerebral han logrado que las personas puedan enviar órdenes a una Galaxy Note 10.1. En las pruebas se consiguió abrir una aplicación, seleccionar un contacto o escoger una canción en una lista, según Technology Review.

El funcionamiento

¿Cómo funciona?, es la primera pregunta que emerge. No es un método nuevo, pero sí está perfeccionado para obtener una precisión que va desde el 80% al 95%, en los experimentos que han llevado a cabo los científicos. El sistema consiste en una interfaz que comunica cerebro con la tableta mediante electroencefalografía (EEG). Esta técnica registra la actividad neuronal y la traduce en impulsos eléctricos para que pueda ser entendida por una máquina.

Ya hay en el mercado dispositivos con esta funcionalidad. Tal vez los más conocidos sean los de la empresa NeuroSky, cuyos productos a veces son utilizados en laboratorios para la experimentación. Sin embargo, para incrementar la precisión se requiere un equipamiento algo más aparatoso. Los investigadores de Samsung trabajan con un gorro (prácticamente un casco) repleto de electrodos, del que salen cables que recogen las señales.

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El reto está en acercar el lenguaje cerebral al de la tableta. ¿Cómo se puede expresar un pensamiento y hacerse entender? El equipo de científicos monitorizó los patrones de la actividad cerebral que existente cuando se muestra a una persona patrones visuales repetitivos. Después comprobaron el efecto que tenía la concentración en un icono que parpadea a una cierta frecuencia. Centrando su atención en él, los participantes podían ejecutarlo, abriendo una aplicación o seleccionando un contacto.

La interfaz funciona con un casco lleno de cables, pero para los estándares en este campo es todo un logro. El profesor de la Universidad de Texas, Roozbeh Jafari, ha perfeccionado el sistema para evitar que sea necesario el uso de un gel sobre la cabeza, que facilite la conexión entre el cerebro y los electrodos. Además, se coloca en 10 segundos, cuando con otros sensores de este tipo se puede emplear 45 minutos. Pese a todo, no es algo que la gente llevaría por la calle. Jafari está trabajando en ello y cree que podría reducirse hasta las dimensiones y el aspecto de una simple gorra.

Buscando nuevas formas de interacción

El equipo de investigadores tiene como meta crear un sistema que recoja y transmita señales de una nueva forma, con el fin de controlar un dispositivo. Éste es un camino para evolucionar la interacción con las máquinas. Desde Samsung destacan que hace unos años sólo existía un pequeño teclado para manejar el teléfono, mientras que ahora funcionan con interfaces táctiles, incluso por comandos de voz o por gestos, en su versión más avanzada.

Las nuevas formas de interacción están llamadas a liberar al usuario del contacto físico necesario con las pantallas táctiles. Las órdenes por voz y los gestos 3D suponen un paso adelante, quizá más para complementar la comunicación con dispositivos, más que para sustituir la actual. Esta evolución se hará más apremiante a medida que se popularicen productos relacionados con el wearable computing, como gafas, relojes y pulseras inteligentes.

La comunicación mediante interfaces cerebrales representa un salto respecto a todo lo anterior. No sólo por las implicaciones para otros campos, como la medicina, sino por el factor inclusivo que puede conllevar, ayudando a personas con discapacidad a manejar un smartphone, una tableta o cualquier otra máquina.

Imagen: DBduo Photography y Samsung

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