Los 10 errores más frecuentes de las StartUps

Escrito por , 11 de febrero de 2013 a las 14:30
Los 10 errores más frecuentes de las StartUps
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Los 10 errores más frecuentes de las StartUps

Escrito por , 11 de febrero de 2013 a las 14:30
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ERRORES, STARTUPS

El abogado norteamericano Ralph Nader decía aquello de que «el mejor profesor es nuestro último error». Diariamente, en nuestra rutina habitual, cometemos equivocaciones a menudo imperceptibles, pero a medida que pasa el tiempo, algunos de estos fallos pueden servirnos de grandes lecciones.

La historia está repleta de grandes errores que condujeron a resultados positivos, siempre y cuando la persona que comete la equivocación sea capaz de enmendarla, rectificar y aprender de ella. Algunos grandes olvidos llevaron a enormes investigaciones y resultados excelentes. De no haber sido por un descuido de Alexander Fleming en su laboratorio, es más que probable que el descubrimiento del antibiótico penicilina no se hubiera producido tan rápido. En los años 70, en la empresa de materiales de oficina 3M, al olvidar uno de sus empleados uno de los ingredientes con los que preparaban una mezcla, se dio lugar a una goma altamente defectuosa. Otro trabajador aprovechó aquel material para pegar las notas que siempre se le caían, dando lugar a una de las herramientas más utilizadas en nuestra vida diaria: los post-it.

Cada error es una oportunidad si sabemos aprovecharla. Ser conscientes de nuestros fallos nos puede abrir grandes puertas, nuevos caminos que no habíamos explorado. No sólo en la investigación o en el desarrollo de productos, también en nuestra vida diaria.

Falla rápido, falla a menudo

En psicología se conoce el término resiliencia como la «capacidad de los seres humanos para sobreponerse ante los contratiempos y salir fortalecidos por ellos». Por su definición, esta característica es definitoria de los emprendedores, entendidos como aquellas personas que salen de su zona de confort y se lanzan a resolver un problema con una idea de negocio propia.

De acuerdo a Tina Seelig, directora ejecutiva del Stanford Technology Ventures Program, «todo gran problema es sinónimo de una gran oportunidad». Los desafíos que esta adaptación supone, a nivel personal y en modelo de negocio, fomentan  la innovación y la creatividad. Sin embargo, es fundamental ser conscientes de que cometeremos errores, y que nuestro éxito se basará en el modo en que aprendamos de ellos.

Fallar formará parte de nuestro día a día, pero de acuerdo con los 20 emprendedores líderes en el negocio digital de Latinoamérica, «los fracasos no son más que caminos erróneos que vamos cerrando y nos acercan de forma cada vez más nítida al objetivo final».

El decálogo del que debemos aprender

¿Y cuáles son los errores que la mayor parte de gestores y emprendedores ponen en su lista particular? Aunque cada persona es un mundo, y cada negocio debe plantear sus propias líneas de trabajo, y también los aciertos o fracasos con los que se puede encontrar, podemos resumir los diez más importantes:

  1. Por una parte es fundamental saber y dar a conocer cuál es el objetivo de nuestra empresa, en otras palabras, saber focalizar. El entusiasmo contagioso que tiene cualquier emprendedor puede volverse en su contra.
  2. Al mismo tiempo que seguimos el consejo anterior, es importante que, aun cuidando nuestro entusiasmo, seamos conscientes de tener un plan B para nuestra empresa. Quizás la idea que suena perfecta en nuestra cabeza, no funcione en el mercado, por lo que siempre es importante contar con alternativas de negocio.
  3. Ser capaces de adaptarnos a las circunstancias que nos rodean. Una empresa nunca ha de ser estática, si no que debe contar con la suficiente flexibilidad para resolver los conflictos y problemas que puedan surgir en cuanto a utilización de recursos y hacia el trato con los clientes.
  4. Esa adaptabilidad debe estar dirigida también a nuestro mercado objetivo, es decir, a nuestros clientes. Un negocio que se limite a un número bajo de consumidores corre el riesgo de no facturar lo suficiente para asumir nuestros gastos y que nuestros hipotéticos beneficios se conviertan en números rojos.
  5. Saber delegar. Nunca vamos a ser los mejores en todas las tareas que tenemos por delante, ni tampoco los más rápidos ni eficientes. Por ello es fundamental saber repartir trabajo entre nuestro equipo y externalizar a empresas o profesionales aquello que no sepamos o podamos hacer. Será una forma de garantizar la calidad óptima de nuestro producto o servicio.
  6. No mantener presencia online es hoy en día un suicidio para cualquier negocio. El futuro de las empresas pasa irremediablemente por alcanzar a los clientes 2.0 y adaptar nuestra publicidad a los diferentes canales con los que contemos, especialmente aquellos en redes sociales y el marketing a través de dispositivos móviles.
  7. Depender en exceso de financiación pública, hinchar los presupuestos artificialmente o subestimar nuestros costes. Las claves económicas deben estar claras en cualquier momento, ya que la financiación es un pilar básico para que el negocio funcione.
  8. En el inicio del desarrollo de la empresa, la cantidad de tiempo que invirtamos en ello será tan importante como el capital económico que necesitamos depositar para que el negocio arranque. Nos será realmente complicado desconectar, y hasta soñaremos en ocasiones con los diferentes planes que tengamos, pero esta obsesión inicial se irá difuminando a medida que la empresa crezca.
  9. Aprender a nadar contra corriente. Durante nuestra aventura empresarial, habrá momentos difíciles, pero será importante que mantengamos la resiliencia y sepamos adaptarnos, aprendiendo siempre de los errores que cometamos, como Fleming o la compañía 3M.
  10. No internacionalizarnos ni expandir nuestro negocio. Incluso manteniendo la focalización entusiasta, es importante que pensemos en grande, como Big Thinkers, y pasar de un mercado local a extender nuestro radio de acción a un escenario global.
Se trata entonces, como decía Churchill, de «tener éxito aprendiendo a ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo». Seguro que en esta lista de equivocaciones entran muchas más, pero lo importante es que sea cual sea nuestro error, podamos sacar una lección positiva de éste y así seguir adelante con nuestra idea de negocio.

Imágenes | Flickr, Alex E. Poimos

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