ojo de china en el cielo

Ya está operativo el “ojo de China en el cielo”, el radiotelescopio más potente del mundo

Alcanza los 500 metros de diámetro y es bastante más eficaz que cualquiera de los existentes. El país asiático confía en hacer con él grandes descubrimientos para la humanidad.

El país más poblado del mundo lleva décadas pisando fuerte el acelerador. Tanto que sus numerosos y diversos avances lo convierten ya en el número uno o dos en economía y tecnología, y también en la nueva “carrera aeroespacial”.

En los últimos tiempos, hemos conocido noticias como su llegada a la cara oculta de la Luna, sus planes de llegar a Marte, a largo plazo, eso sí, o la entrada del sector privado en las misiones espaciales, algo que hasta ahora solo ocurría en Estados Unidos y que sabemos que supone un importante estímulo. A esta lista de proyectos ambiciosos e hitos apuntamos otro más. El Radiotelescopio de Apertura Esférica de 500 metros, también conocido como FAST por sus siglas en inglés o el “ojo de China en el cielo”, ya está operativo.

fast radiotelescopio gizhou

Así lo ha anunciado Xinhua, la agencia de comunicación oficial china. El radiotelescopio “ha superado con éxito todos los indicadores técnicos planeados”, informa Shen Zulin, funcionario de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma.

De este modo, culmina un periodo de pruebas de tres años en los que los expertos han trabajado con él. Y no de cualquier manera, sino muy satisfactoria, porque en este periodo de ensayos han encontrado 130 nuevos candidatos a pulsar, 93 de los cuales ya se han confirmado. Unas cifras superiores, incluso, a los encontrados por Estados y Europa juntos.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”

Sin duda, es un punto de partida extraordinario para el “ojo de China en el cielo”, pero hay más. Las autoridades están orgullosas de que su radiotelescopio sea el más sensible del mundo, capaz de recibir hasta 38 gigabytes de información por segundo, más del doble que el radiotelescopio del Arecibo, en Puerto Rico.

galaxia

Esta capacidad perceptiva permitirá al FAST detectar «ráfagas rápidas de radio» (FRB, por sus siglas en inglés), unos intensos eventos energéticos que duran solo milisegundos, y que, por la dificultad para captarlas, apenas conocemos. Su origen, por ejemplo, es un misterio para los científicos, ante el que ya formulan varias teorías. Cualquier avance en estas señales cósmicas será especialmente bien recibido. Pues creen que puede darnos pistas sobre las grandes cuestiones de la materia: el origen del universo y la posible vida en otras galaxias lejanas.

Otra novedad y ventaja que presenta es que su superficie es ajustable en vez de estática. Compuesta por 4.450 paneles triangulares que rotan sobre su eje formando una parábola hacia la dirección deseada.

Grandes dimensiones: el más grande en su categoría

El “ojo de China en el cielo” también es el radiotelescopio más grande del planeta, aunque en este título hay cierta confusión. Según recoge People´s Daily, desde las propias fuentes chinas lo catalogan como el más grande del mundo debido que alcanza los 500 metros de diámetro, nada menos, que resulta bastante más que los 300 del de Puerto Rico.

Sin embargo, el ruso Ratan-600 tiene un diámetro aún mayor, de 576 metros, dato que tanto Xinhua como el Observatorio Astronómico de la Academia de las Ciencias de China omiten en sus informaciones. La que sí es una diferencia notable entre ambos es que el chino es de “plato único”, por lo que añadiendo este apunte sí sería correcto otorgarle el récord del mayor tamaño del mundo.

Con un perímetro total de un kilómetro y medio, los expertos estiman que el rango del espacio de exploración se multiplicará hasta por cuatro veces respecto a ahora. Su superficie de percepción es de 300 metros, ya que funciona de forma parabólica y no esférica. Para que visualicemos su gigantesca magnitud las fuentes nos sugieren la imagen de 30 campos de fútbol indagando a la vez las estrellas.

ojo de china en el cielo

¿Dónde localizar un artefacto de estas proporciones? Ésta debió ser una de las preguntas que se plantearon en 1994, cuando surgió la idea, aunque las obras no empezaron hasta 15 años después, en 2011. La respuesta: en plena naturaleza, aprovechando una depresión kárstica en la provincia de Gizhou, al sureste del país. El desnivel del terreno es ideal para el radiotelescopio, así como su ubicación remota y tranquila. Sin embargo, cerca vivían unas 7.000 personas. China decidió reubicarlas a otro asentamiento, a 10 kilómetros, para no interferir con las telecomunicaciones. Las ondas radiofónicas están prohibidas a cinco kilómetros de las instalaciones.

Una inversión a futuro… Y a presente

En su consecución, China ha tardado cinco años: lo acabó en septiembre de 2016. Ha invertido la friolera de 1.200 millones de yenes, unos 1.800 millones de euros. Una cantidad que, sin embargo, parece bien justificada dados los resultados que esperan conseguir. Si tan solo en el periodo de pruebas ya ha descubierto tanto, ¿qué será capaz de hacer? “Esperamos grandes hallazgos en los próximos dos o tres años”, asegura Jiang Peng, ingeniero jefe del proyecto.

Además, informan de que “el ojo de China” en el cielo está abierto a todos los astrónomos, no solo a los del país, y que puede ser controlado en remoto, incluso desde Pekín, a 2.000 kilómetros de distancia. Casi igual que los primeros telescopios de hace varios siglos, vaya.

El gigante asiático apuesta fuerte. ¿Qué verá su gran “ojo en el cielo”? Grandes expectativas están puestas en él. Y ya sabemos que no conviene hacerse demasiadas, pero en su caso parece que no defraudará. Si ha habido un momento para ilusionarse con las grandes cuestiones del espacio es ahora.


Ilustración de la cabecera: Mónica La Mola. Imágenes: Xinhua y Academia de las Ciencias en China.

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